09/07/2025
Les voy a contar un poco de esta historia:
Quien me conoce sabe que soy de procesos lentos. Este proyecto empecé a pensar y a escribir desde hace un año y medio, y más incluso. El goce de-mente de cuerpo nació en una conversación con Albeley Rodríguez Bencomo, con ella imaginamos hacer una muestra grande con cosas, más la puesta en escena que quería yo como loca y el libro que quería que fuera un juguete. Luego vendrán los escritos varios.
Escribí el proyecto, le presenté a Gabriela Ponce y a Andrea Stark, me apoyaron de una. Salí ese día contenta, caminando por la Guayaquil. Mandé a concurso, fallé por no ver bien la hora. Seguí intentando, las cosas cambiaron; abandoné temporalmente la muestra por falta de tiempo. También intenté hacer un taller con estudiantes, con el apoyo de mi Viviana Sánchez Arcos, a la final no funcionó. Intenté hacer un proceso de creación colectiva... nadie tiene tiempo ahora para eso. Pensaba en la colaboración, pero no quería explotar los afectos.
Gente que pensé que iba a estar, se borró. Otras personas aparecieron tipo luciérnagas. También busqué a las personas de confianza, de amistad de largos años, y es con quienes estamos trabajando, de a poco. He tenido muchas dificultades con la comunicación, con la gestión de los tiempos, las platas. He tenido que respirar, yogar, tranquilizarme, para no quemarme por el estrés.
Y ahora estamos aquí, avanzando paso a paso para llegar con todo a septiembre.
En este momento, traigo el corazón en la mano por la emoción de recibir su apoyo, sus cariños y sus buenos deseos en esta campaña. Su generosidad me ha dado otra dimensión de las cosas; en tiempos de dureza, de individualización, de enojo, abrir estos espacios de encuentro donde nace la solidaridad, hace total sentido.
¡Gracias infinitas, por tanto!