25/07/2023
Querido Valentine,
He escrito tantas cartas pensando en que algún día puedas leerlas, pensando que te llegarían en ese instante, pero veo con el pasar del tiempo en que esas hojas blancas comienzan a amarillentarse, o amarillarse?
A medida que pasan los meses te escribo una carta en mi corazón por cada domingo que no estás, preguntándome cuándo será el día en que puedas recibir alguna de ellas y la leas mientras tomamos un café en nuestro pórtico lejos de la ciudad. Verte como lees el último verso mientras una sonrisa cubre tu rostro y tus pómulos comienzan a tomar color. Quizá solo son cartas viejas que en un milenio alguien más las tomará para hacer una película de un amor que no existe, como de esa clase de películas que se remontan a los años 40 que me encantan con finales felices. Que mientras salimos a dar un paseo por el jardín, disfruto la comodidad de tu altura, y lo pequeña que sería alado tuyo y lo cómoda que me sentiría treparme en tu espalda mientras vemos la puesta del sol. Tengo algunas primeras veces reservadas para ti, solo que, olvidé en qué cajón los tengo guardados, quizá si llegara a conocerte recordaría donde las puse. Solo que, están en el fondo de un cajón cubiertos de unas pocas soledades, unos trapos de lágrimas, unas cuantas medias de procesos y un poco de decepciones y malas noches. Espero que estés tan escondido como para solamente yo encontrarte, de seguro sé el camino.