“Daliazul.Q /Comunicadora en Artes Vivas” es el nombre de una aventura escénica colectiva. Está más acá o más allá de la experiencia teatral o actoral canónica; es un medio de comunicación alternativo, de, para, y en las Artes Vivas. Tanto para sus aspectos filosóficos, mediológicos, o de creación, producción, difusión, investigación, enseñanza-aprendizaje; abraca incluso las temáticas jurídicas,
políticas, estéticas, filosóficas, sociales de reconocerse como un espacio o territorio no geográfico de intercambios de saberes y experiencias contraculturales. Camina desde la gestión cultural, autosustentable, sin embargo es jurídico en ciernes, porque se inaugura dando pasos al tenor de los productos o proyectos en que se encamina. Son estos aspectos que apuntan al encuentro organizacional, los que han permitido encontrar alianzas estratégicas con sujetxs políticxs, compañerxs, amigxs, familiares, etc. así también con: instituciones públicas, entes/sujetos independientes artísticos, y con empresas de índole privado todos estos con enfoques similares a la propuesta en Artes Vivas, esto quiere decir, en beneficios colectivos, y constancia de la lógica encaminada hacia el denominado Cultura de lxs PROCOMUNES. Inicia actividades en 2007 con la creación de un proyecto itinerante llamado “Quiteña, Vitrina pública de Video y Artes Visuales”, que permitió vincular productos audiovisuales bajo el concepto curatorial de creaciones que se vinculen al formato VIDEO, y que valoraba insertarse en espacios del Distrito Metropolitano de Quito, que no sean solo aquellos en los cuales tienen injerencia el sistema cultural oficial. Esta vitrina “pública” es decir para los públicos, permitía el encuentro personal y subjetivo a través del intercambio de experiencias entre públicos, realizadores audiovisuales, y espacios de exhibición de formación audiovisual junto con espacios culturales independientes. Aquella “Vitrina de Video y Artes Visuales, Quiteña” lograba fracturar el discurso sectario/ideologizado políticamente; entre quienes viven en el norte de la capital (poseedores aparentemente del capital cultural y político que rigen las instituciones de la cultura, los centros culturales, y la formación en artes del distrito metropolitano de Quito); y quienes viven al sur de la ciudad capital del Ecuador (aparentemente los consumidores, trabajadores, públicos que mueven el capital económico de la ciudad por su esfuerzo de trabajo, y que ante la lógica del neoliberalismo, tiende a ser tratados de manera asistencialista, mercantilista, en que desconociendo sus derechos culturales están obligados a aceptar de los gobiernos de turno ajenas lógicas históricas, sociales, políticas, de participación, creación, goce, autosustentabilidad, y reconocimiento de las manifestaciones diversas, sensibles, estéticas, culturales y artísticas). Este denominado discurso de escolta es de vaivén alarmante, porque subyace discretamente en las prácticas artísticas, escénicas, mostrando su repercusión en las políticas culturales, a partir del blanqueamiento estético, la discriminación social, la discriminación sexo-genérica, incluso discurso disfrazado de progresismo que en fin de cuentas es atentatoria a los derechos constitucionales y humanos fundamentales. De ahí que, en esa circunstancia “Daliazul.Q” nace como propuesta comunicativa en las Artes Vivas y escénicas, para hallar-se y buscar-se en vinculaciones con proyectos de culturales que estén atravesados por tensiones sociales entre la perspectiva filosófica de pensar los SURES reivindicativos, porque estos diversos pensamiento latinoamericanos han ofrecido una perspectiva de red, de “minga”, de mancomunidad en cuanto al quehacer cultural es decir, tiene que reconocer esta iniciativa no por obligación, sino por gesto de gratitud a la denominada