19/05/2026
Hubo una etapa de mi vida donde sentía que nunca encajaba del todo.
Crecí en tiempos donde la belleza parecía tener reglas demasiado estrictas, y muchas aprendimos a mirarnos con dureza por no parecernos a lo que el mundo decía que estaba “bien”.
Con los años entendí que el problema nunca fue mi cuerpo, ni mi esencia, ni mi manera de ser. El verdadero problema era crecer creyendo que necesitábamos cumplir expectativas ajenas para sentirnos suficientes.
Y quizás por eso hoy hablo con tanta seguridad, porque hubo una adolescente que tuvo que aprender a construir amor propio en medio de críticas, comparaciones y silencios que marcaron.
Al final, la mujer que soy hoy también nació de esas heridas que un día decidí transformar en fuerza 💜✨