12/01/2026
A finales del año pasado decidí hacer una residencia en Pile para aprender a tejer. Después de casi una década de trabajar como curador de este arte milenario, tanto la vida misma como mi propio psiquismo me pedían que aprenda a tejer. Siempre he visto el tejido como una forma de meditación, y siempre e interpretado a la Geometría Sagrada del sombrero como una especie de mensaje Inciático codificado que poco a poco a lo largo de estos años me fue mostrando su significado y el impacto en mi propio ser, en mi propia mente y sobretodo en el corazón.
Decidí hacer todo el proceso del tejido, desde la cosecha hasta tejer hasta el filo del ala. Sin Gabucho, Ingrid y Paulina esto no hubiera sido posible. Ingrid en especial fue la maestra que me enseñó a tejer, y en plena etapa avanzada de su embarazo. Tuve el honor de habitar la casa de Santiaga Ordoñez, quien en Paz Descansa hace más de un año, a quien varias veces visité a lo largo de los años pero nunca pensé que algún día su hogar se convertiría en el mío por casi un mes. La sencillez de los pobladores de Pile es algo que cala muy profundo y deja huella.
Aprendí primero tejiendo una estera que puso a prueba mi paciencia y aptitud de aprendiz y luego de eso pasé al sombrero. Haberlo tejido me permitió interpretar muchas cosas nuevas, pero sobretodo valorar en carne y hueso el nivel de trabajo que hay detrás de cada obra. Luego de este proceso he tomado algunas decisiones con respecto a lo comercial y a la visión de este proyecto, las cuales iré compartiendo y develando en los próximos meses.
Gracias por el Vacío que este proceso causó en mi corazón para poder pensar desde ahí, una meta que de niño ni siquiera sospechaba que era posible. Hoy todo se siente en Paz, todo se siente Nuevo y definitivamente lo Mejor Está Por Venir. Gracias Pile por permitirme descubirme más allá del yo. Esto recién empieza.