03/01/2026
🇪🇨 Manuel de Jesús Lozano, es uno de los hijos ilustres del sur del Ecuador, fue un compositor lojano cuya vasta producción se fundió al repertorio popular ecuatoriano del siglo XX, sus pasillos y otros géneros mestizos, han grabado el nombre de un lojano en la historia inmensa del pentagrama ecuatoriano.
Su Nacimiento se gesta en la ciudad de Loja, un 30 de diciembre de 1908. Su iniciación musical se sitúa desde la niñez, a la temprana edad de los ocho años mostró una gran afición por el arte, en especial por la música; su madre, Rosita Lozano Bustamante, gestionó su apertura a la música, mediante el obsequio de una guitarra de palo, este gran acontecimiento, marcaría profundamente al pequeño Manuel, que encontró en el cobijo maternal, la respuesta a su inquietud por aprender arte.
Posteriormente, sería uno de los grandes maestros lojanos quien lo acogería como alumno, este sería Salvador Bustamante Celi, quien tendría un parentesco con su madre, dando los primeros fundamentos de la música, y le enseñaria los primeros pasos en el dominio del violín, que se convirtió en su instrumento principal. El escenario que rodeaba al maestro Manuel de Jesús, en sus años tempraneros, se gesta en una Loja reconocida regionalmente por su calidad en la formación musical, y por una tradición de compositores vinculados a géneros nacionales (pasillo, vals, sanjuanito, pasacalle, etc.) El maestro formaría a ser parte de la llamada “segunda generación” de compositores lojanos de fines del XIX e inicios del XX, influida por corrientes nacionalistas y por prácticas musicales de salón que se relacionaban directamente con la vida cotidiana del lojano.
Entre su desarrollo como profesional se destacaría que ingresó como telegrafista en 1930, también trabajaría en diversos cargos en El Cisne y luego en Macará, donde también se desenvolvió musicalmente dirigiendo pequeñas agrupaciones. Este proceso inspiró en su persona la vocación por la catedra musical, haciendo que su capacidad neta se dividiera. También se destaca que serviría en ocasiones posteriores, en servicios relacionados al telégrafo y telecomunicaciones y banca pública, esto nos da un indicio de suprema importancia acerca de su capacidad, ya que gran parte de su obra la desarrolló al unísono mientras desarrollaba un oficio estable.
Se destacan entre algunos de sus hitos, los más relevantes términos de impacto cultural.
A los 16 años compuso el pasillo “Penumbras y rosas” y el sanjuanito “Lojanito”; ambas piezas participaron en un concurso promovido por el Concejo Municipal de Loja, y “Lojanito” llegó a ser grabado en discos Víctor en 1928.
En 1935 compuso el pasillo “Ya no te quiero, pero no te olvido”, atribuido ampliamente como uno de los pasillos más conocidos del país; su grabación en Radio El Prado (Riobamba) para RCA Víctor. La presencia de este pasillo en repertorios/documentación sobre grabación y difusión del pasillo ecuatoriano refuerza su relevancia nacional.
En 1964 obtuvo segundo premio en un concurso nacional de composición con el pasillo “Inspiración de Amor” Concurso Nacional auspiciado por el Patronato/Patrimonio de Arte Lírico de Guayaquil. En 1970 ganó primer premio con el pasillo “Ensueños del Alma” en el VIII Festival de la Lira y la Pluma Lojanas.
En el ámbito de la catedra musical se destaca en el año 1959, inició docencia en el Conservatorio de Música “Salvador Bustamante Celi”, entonces adscrito a la Universidad de Loja, consolidando así su papel como gran maestro musical, además del ámbito de su talento compositivo. Posteriormente a esto profesor en la Escuela Superior de Música en Loja.
Como institución el Municipio de Loja, saluda el legado de inconmensurable valor del maestro Lozano, autor de los temas emblemáticos, tales como: “Álgebra de tu nombre”, “Amor de madre”, “Añoranza” y “Ya no te quiero, pero no te olvido”. Composiciones de altísima calidad y precisión en la ejecución musical, hitos culturales que han situado a Loja en la historia del pentagrama nacional, sirviendo de gran inspiración a generaciones de músicos, que han encontrado en la figura del gran Manuel de Jesús Lozano, un espejo en cual reflejar las aspiraciones. Tras una vida de triunfos y aportes a la cultura universal, su fallecimiento sería un 23 de abril de 1994, en Malacatos. Saludamos la estela que dejó un astro, compositor y maestro, que vivió para dejar un legado y para aportar a la humanidad con los dones que Dios le dio, un ejemplar ser humano, epítome de la generosidad. 🖌️🤹🏻♂️