07/04/2026
EL VIAJE. 593
Es una reinterpretación de toda: la información recopilada a partir de diversas visitas a museos comunitarios y colectivos de artesanos, en el contexto de la residencia artística La Colmena.
En este marco se crea esta pieza mural, que sitúa a la mujer como eje central, entendida como generadora de vida. Asimismo, se incorporan elementos significativos como las raíces del manglar, que nos permiten observar su resistencia y capacidad de adaptación a lo largo del tiempo.
También destaca la caña guadúa como símbolo de fortaleza y como elemento que contribuye a la permanencia y regeneración de la vida en la naturaleza. Existe un dicho que afirma: “donde siembran caña, siembran agua”, resaltando así la estrecha relación entre este material y el agua, entendida como símbolo de vida.
La balsa es un elemento que especialmente me llamó la atención, concebida como una forma de viaje simbólico. Esta navega entre la turbulencia de las olas, guiandose en las estrellas, al encontrarse dentro del cuenco de cerámica refleja una escena onirica, de compartir y honrar sus saberes que viajan atravez del tiempo.
Dentro de esta narrativa visual, se repite un personaje significativo: la figura de un perro, inspirada en una historia profundamente conmovedora. En el contexto precolombino, el perro simboliza el acompañamiento a nuestros seres queridos, incluso en los momentos de tránsito.
De esta manera, cada elemento adquiere sentido: atravesar, viajar y transmitir, pero, sobre todo, habitar en armonía con todo lo que nos rodea. En nuestro país la historia está en manos que no desean que se fortalezca, esta obra es un sentido de resistencia y de compartir nuestro conocimiento, gracias a por esta hermosa experiencia de compartir y conocer.