10/12/2015
LA IDENTIDAD DEL OBJETO O TÍTERE
FRAGMENTO DE MI LIBRO DE APUNTES:
DEL MIMO CORPORAL AL TEATRO DE TÍTERES.
Guayaquil, Ecuador. Martes 11 de Agosto del 2015 / 10:31 hrs.
LA IDENTIDAD DEL OBJETO O TÍTERE
En mis constantes investigaciones sobre el teatro de animación, específicamente en lo que respecta al ejercicio técnico de manipulación y también sobre la búsqueda del ánima del objeto o títere, encuentro que los diferentes muñecos o elementos que utilizo, empiezan a tener características particulares desde antes de entrar en la escena, por ejemplo, cuando empecé a tallar en madera a uno de mis personajes llamado Blu, lo hice pensando e incluso sintiendo su melancolía y tristeza de no lograr conseguir el amor de su vida, también ya tenía la dramaturgia de la obra lista, pero aún no había sido puesta en escena, sin embargo estas pistas de como ocurriría la vida de Blu en esta obra, me dio la inteligencia emotiva de su carácter para tallar su rostro, delinear su ojo, vestirle y darle los toques finales que me permitieron introducirlo en su mundo, un mundo predestinado y escrito sobre un escritorio en una hoja de papel, que aún estaba incompleto, porque el mayor porcentaje de sus acciones dentro de su habitad, las descubrió el mismo personaje con su hacer cotidiano en su respectivo espacio y tiempo, así como nosotros mismos cuando nacemos y vamos descubriendo la vida, mientras nuestros padres tienen planes hermosos para nosotros, o por el contrario no tan hermosos, así el titiritero o animador, tiene que convivir con su nueva creación, tener planes dramatúrgicos para él, pero también ir descubriendo el talento propio de su nuevo hijo, guiado por su propia dramaturgia y pasión.
Le he negado la palabra a Blu eligiendo que herede de mí algunas de mis capacidades resueltas y quizás sin darme cuenta también le he transmitido algunos defectos impresentables. Por ejemplo, valoro mucho en él la capacidad de hacer las cosas con total entrega y sin esperar nada a cambio, es un servidor de la vida, lo cual es lo más noble que encuentro en mi personalidad. Además la belleza de enamorarse de las flores, de las situaciones, de cualquier cosa, incluso del aire y de las mujeres, la insistencia y testarudez de conquistarlas hasta el cansancio, con pequeños detalles y acciones divertidas y poéticas, los hechizos que salen de sus dedos y su varita mágica para transformar todo lo que ve y toca, las ocurrencias y sus juegos infantiles con la mirada de un clown que lo hace travieso, inquieto, sincero, educado y bonachón, después de todo es mi hijo y no quiero que herede mi incapacidad de abrir la boca para decir palabras inútiles, o mis errores de conducta que de vez en cuando quiero tapar con un dedo, pero luego reflexiono y descubro que al final de cuentas, es imposible esconderle a Blu la otra cara de mi moneda, es inevitable influenciarlo de mis tonterías y mis frustraciones, él aprenderá de mi lo que tenga que aprender, sin embargo nunca aprenderá a hablar, debido a mi gran prejuicio y testarudez para no enseñarle a articular ni una palabra, en determinado momento él decidirá seguir su vida y hacer de sus actos los mejores de su historia y también los peores de su existencia.
La personalidad de Blu está acompañada de una serie de movimientos articulados que dejan ver sus actitudes y emociones, movimientos que hasta el día de hoy he ido perfeccionando y desperfeccionando durante tres años, es decir que Blu ya tiene un aproximado de mil noventaicinco días de existencia. En este tiempo ambos hemos desarrollado una simbiosis tal que hace imposible nuestra separación, dependemos el uno del otro, en lo emotivo, en lo práctico, en lo económico, en la vida. Además nos conocemos al milímetro y nada ni nadie podrá alejarnos ni un segundo, a menos que nos suceda algo extraordinario que modifique pequeños detalles de los cuales debemos adaptarnos, como por ejemplo el nacimiento de otro hijo o hija que no podría ignorar, porque sería mi sangre, por consiguiente una prolongación de mí alma, de mi inteligencia y mi cuerpo, esto significaría el nacimiento de otra personalidad que tiene un desarrollo individual y único, haciendo que le dedique tiempo y energía, por lo que habrá momentos en que Blu tendrá que aprender a compartir el tiempo de su padre o su creador. Creo que por eso no tengo hijos tan seguido, soy feliz cuando me dedico de lleno a uno solo, pero me ha sido inevitable las ganas de procrear, así que a empezar una nueva experiencia con cada objeto o títere nuevo, a influenciarlo y dejarlo vivir sus aventuras, e incluso a aprender de ellos sus búsquedas y nuevos descubrimientos.
Un detalle curioso de mis hijos, es decir de dos de mis títeres, Blu por ejemplo, nació dos años antes que Don Armando, pero este último aparenta más edad desde el aspecto visual por ser un hombre de sesenta años, mientras Blu visualmente es más joven pero a la vez ambiguo, es como un niño por sus actitudes, adolescente por sus dolencias, adulto por sus experiencias y sabiduría y podría decir que hasta muy longevo en el fondo de su alma.
Otro detalle curioso que me sucedió hace pocos días, fue que en el laboratorio de investigación, cuando intente enseñar a mis compañeros como manipular y animar un títere, lo hice con Blu, pero como ninguno de ellos lo conoció y mucho menos lo intuyó, desde mi punto de vista lo forcejearon y traquetearon como si fuese un pedazo de nada, sin respiración ni articulación fluida, sin saber sobre su ritmo y forma de moverse, sin conocer sus gustos y molestias, sin saber nada de él, fue la primera vez que vi a mi hijo moribundo y pidiendo ayuda, mi pobre títere fue sometido convirtiéndose en víctima de mis experimentaciones, algo que no volveré a hacer nunca más, de ahora en adelante mis compañeros usaran sus propios objetos o títeres que irán construyendo en el laboratorio. Esta anécdota me hizo recordar a mi experiencia con el teatro de máscaras de la comedia del arte, donde todas las máscaras están definidas y cada una tiene vida propia, así como hay que dejarse poseer por la máscara, hay que dejarse poseer por el títere, dándole mucho tiempo y dedicación para conocerlo e intuirlo, para dejarse guiar por él, para luego poder animarlo y acompañarlo, en el caso de Blu, para animar y acompañar cada lagrima de su ojo y cada desgarro de su corazón.
FRAGMENTO DE MI LIBRO DE APUNTES:
DEL MIMO CORPORAL AL TEATRO DE TÍTERES.
Guayaquil, Ecuador. Martes 11 de Agosto del 2015 / 10:31 hrs.
Fotografía: cortesía Go Trip Ecuador.
Cordialmente
MÁGICO HERRERA
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