02/04/2026
De día, es el orgullo del norte de Guayaquil. Familias, deportes y luces. Pero de madrugada, cuando apagan los estadios y los guardias dejan de patrullar los parqueos del fondo, la inmensidad de Samanes se convierte en el punto ciego más grande de la ciudad.
Si alguna vez te has quedado parqueado cerca de los árboles del Cerro Colorado después de la medianoche, sabes perfectamente de lo que hablo. El silencio se vuelve pesado y, de repente, escuchas pasos en la gravilla rodeando tu auto. Las cámaras de seguridad no llegan hasta esos rincones. La regla de oro de los que conocen el norte es clara: si escuchas que te están rodeando en la oscuridad, nunca prendas las luces de golpe. Hay territorios que le pertenecen a la noche, aprende a respetarlos.
Abro reporte paranormal: ¿Quién se ha quedado en los parqueos del fondo de Samanes de madrugada o ha sentido esa vibra pesada? Etiqueta a ese amigo valiente para que vaya a pararse ahí a las 2 AM. Los leo abajo. 👇