17/06/2026
Ecuador Recibió un baño de realidad
El fútbol tiene una virtud que a veces duele, pero siempre termina diciendo la verdad.
Durante meses se escuchó que Ecuador llegaba al Mundial 2026 como una de las selecciones revelación. Se habló de una generación dorada, de figuras en las mejores ligas del mundo y de una racha positiva que alimentó la ilusión de millones de ecuatorianos.
Sin embargo, el debut ante Costa de Marfil recordó una lección que el fútbol repite una y otra vez. Los partidos se ganan en la cancha, no en las estadísticas previas.
La derrota por 1-0 ante Costa de Marfil no fue solamente un resultado inesperado. Fue un baño de realidad.
Ecuador tuvo momentos para marcar, pero volvió a mostrar uno de sus problemas históricos que es, la falta de delanteros goleadores.
Mientras los marfileños atacaron hasta el último minuto, Ecuador desperdició oportunidades. Y en el Mundial esos errores cuestan caro.
El gol de Amad Diallo en el minuto 90 terminó con la ilusión de comenzar sumando. Pero, si lo ven positivamente es justo y necesario, porque los partidos se ganan jugando, no hablando.
Ahora el panorama es complicado. Ecuador está obligado a vencer a Curazao y luego enfrentará a Alemania, una potencia mundial que ya mostró su poder goleador en el grupo. El margen de error desapareció.
No hay espacio para discursos triunfalistas. El técnico Beccacece debe afinar la estrategia para enfrentar a ambos equipos, porque la tricolor depende de si misma. No hay espacio para dar falsas esperanzas.
Hay que ser sinceros. Ecuador no es una selección con una historia de estadísticas favorables en los mundiales.
Su mejor participación sigue siendo Alemania 2006, cuando alcanzó los octavos de final.
Desde entonces, ha alternado alegrías con eliminaciones tempranas. No es Brasil, Alemania o Argentina. Es una selección en crecimiento que todavía lucha por consolidarse entre las grandes.
La clasificación de Ecuador aún es posible. Pero para conseguirla, deberá demostrar en la cancha algo que no mostró frente a Costa de Marfil. La eficacia de sus delanteros.
Los ecuatorianos deben seguir creyendo, pero con los pies sobre la tierra. Porque amar a su selección no significa vivir de ilusiones. Significa acompañarla con la verdad, incluso cuando la verdad duele.
Después de esta derrota, Ecuador no puede darse el lujo de seguir soñando despierto.
Debe salir a ganar los partidos y punto.