30/05/2022
Hace 7 años iniciabamos este sueño, junto con la familia. Buscábamos una casa, comprábamos vajillas, mesas, sillas, buscábamos permisos, luces artesanales, parlantes que funcionen, hacia telones y pintábamos las paredes de un cuarto enorme, de negro.
Hoy ese sueño llega a su fin, aunque triste, no es un fin sin la sensación de haber cumplido muchos objetivos, de haber logrado muchas cosas. Por esta casa, por este espacio familiar y de todas las personas que han ayudado a sostenerlo y construirlo, han pasado montones de cosas, conciertos, obras de teatro, exposiciones, títeres, ensayos, vecinos gritones, huevos en la puerta por hacer fiestas hasta el amanecer.
Es una despedida, si, pero no deja de ser un momento para mirar atrás y saber que hicimos todo lo que pudimos y que siempre nos sostuvimos, aunque haya sido difícil siempre fue también alegre, satisfactorio y siempre desde el amor.
Imay fue, es y será gracias a todos y todas ustedes, a quienes nos han apoyado, nos han seguido, se han presentado, han ensyado y cuidado el espacio. La casita se cierra, pero el corazón sigue igual de abierto y listo para seguir trabajando y dándolo todo por esta locura llamada Imay.