24/06/2025
Maldita sea, me gustas
Me gustas.
Pero no me gustas como se dice por decir.
Me gustas con hambre.
Con el tipo de deseo que no se disimula,
ese que se nota en cómo me muerdo el labio
cuando te imagino caminando sin ropa por mi memoria.
Me gustas…
aunque a veces tengas el carácter de una licuadora poseída.
Aunque seas drama, novela y final de temporada.
Aunque tengas más dudas que un examen sorpresa.
Pero igual…
me gustas.
Porque tienes ese no-sé-qué que me jode la paz,
y me encanta.
Ese equilibrio raro entre hazme el amor
y hazme mi**da.
Me gustas cuando ríes con ganas,
cuando te pones seria y pareces capaz de matar por lo que amas.
Cuando te haces la dura,
pero te derrites con un abrazo bien dado.
Me gustas cuando me miras como si ya me hubieras desnudado con los ojos
y me estuvieras decidiendo el castigo.
Y ni hablemos de tu cuerpo…
porque lo tuyo no es físico,
es patrimonio nacional.
Un atentado al autocontrol.
Una curva en la carretera donde uno se quiere estrellar con gusto.
Y lo peor…
es que me gustas con todo lo que eres.
Con tu lado dulce y tu lado oscuro,
con tu ternura y tu perversión,
con tu moral de día y tus pecados de madrugada.
Me gustas sin plan, sin filtro, sin permiso.
Y si algún día me pierdo,
ya saben:
búsquenme entre tus piernas
o en tu boca.
O en algún lugar donde se me fue el juicio…
pero se me quedó el alma.
P.G.