19/07/2025
_Elena, ¿ será que tu mamá te da permiso para que me acompañes a la pulpería?_ preguntó Marisol como si Cristina no estuviera presente.
_¿ Y por qué no te acompaña tu hermano?_ cuestionó la mujer_. Hay mucha gente nueva en el pueblo, no se vayan a encontrar con algún borracho propasa’o.
_Tendremos cuidado_ afirmó Elena.
_Vayan, pero no olviden que ahora es que van cuando ya yo vine_ comentó, sabiamente.
Las chicas se enfocaron con las miradas preñadas de confusión y curiosidad. Guardando sus dudas, se fueron.
Anduvieron con las pupilas dilatadas por un sendero más negro que la oscuridad para encontrarse con Daniel en un pequeño cerro cubierto de Ceibas y Guayacanes que había más allá del caserío.
Llegando al empinado lugar, fueron haladas hacia abajo, rodando por un derricadero lacerándose las rodillas con las piedras y la tierra arcillosa tostada por el sol.
Sin Paño Tibio