07/06/2026
Este de aquí es Don Andrés junto a su esposa Teresa 🤍.
Esta pareja no era familia cercana nuestra, pero fueron muy buenos vecinos, y marcaron toda mi infancia ✨.
Don Andrés vendía jugo en el Mercado Municipal de esta ciudad, La Romana 🏙️. Todos los días salía del barrio muy temprano, llevando su triciclo cargado con las jarras, el hielo y una pequeña nevera plástica 🚲💨. Cuando él regresaba por la tarde, la mayoría de los niños ya lo esperábamos o salíamos corriendo a su encuentro 🧒👧. ¡Nos alegrábamos mucho! Sabíamos que podíamos conseguir una porción de ese rico jugo, porque él siempre nos regalaba lo que le había sobrado 🧃. Íbamos con nuestros vasos en mano, y él nos servía con mucha paciencia y cariño. Lo hacíamos siempre, era nuestra costumbre 🥰.
Hace poco, una de sus hijas compartió esta fotografía 📸, y me trajo de golpe todos esos recuerdos hermosos. Pero entre tanta nostalgia, pude entender algo que de niño no alcanzaba a ver ni a comprender 🤔:
Lo que para nosotros era una gran bendición y alegría al verlo llegar, para Don Andrés no siempre significaba lo mismo. Si él regresaba con mucho jugo todavía, quería decir que sus ventas habían sido bajas, que no le había ido bien ese día 💔. Sin embargo, ¡qué gran lección! A pesar de haber tenido una jornada difícil, de haber vendido poco y quizás estar cansado o preocupado… al llegar al barrio nos bendecía y nos regalaba con amor lo que le quedaba 🤲✨.
La verdad es que todos buscamos siempre que todo nos salga bien y que nos vaya excelente 📈. Pero los días en que eso no suceda, podemos imitar el gran ejemplo de Don Andrés:
👉 Quizás a ti no te fue muy bien hoy, o te quedaron “cosas sobrantes” o poco recurso… pero con eso poco que tienes, puedes arreglarle el día a alguien más 💛.
Ese poco de jugo que Don Andrés repartía al llegar, muchas veces cambió por completo el resto del día de muchos niños… y también de muchos adultos 🙏.
Luis Alberto Poline Gaba
(Tirinto)