08/08/2025
Necesitaba compartir un post sobre todo esto, pero esta vez dedicado a ti, mi Maya 🐝🤍.
Solo Dios y quienes nos aman saben lo que hemos pasado. Lo que han supuesto para nosotros ciertas decisiones: cambiar de vida y de país, empezar de cero, sobrellevar altibajos, convivir con la sensación de estar perdidos y la incertidumbre… luchar por un futuro mejor aunque el precio sea dejar a familia y amigos a miles de kilómetros (y tantas otras cosas más).
Pero cuando las dudas pesaban más que las ganas, llegaste tú, Mayita.
Llegaste para multiplicar el amor en casa, llenarnos de nuevas ilusiones, borrar el término “pareja” y convertirnos en “familia”. Llegaste para sanar (aunque no lo sepas), para mostrarnos lo imprescindible que eres y para darnos un pequeño adelanto de lo que es ser papás (y esto no lo discuto con nadie).
También me toca agradecerte, pero no sé ni por dónde empezar.
No estoy teniendo el mejor embarazo, y tú lo sabes. Te despiertas y acercas tu carita para comprobar si respiro; cuando lo confirmas, vuelves a tus pies suspirando aliviada. Si me levanto, temes por mí: me muerdes el pantalón y corres al sofá para pedirme que descanse. Me traes juguetes cuando me ves llorar, me sigues a todas partes, me animas a salir aunque no tenga fuerzas, y me haces correr bajo el sol o la lluvia.
Sé que estos días no se repetirán. En algún momento esta etapa pasará… así que, a pesar de las quejas y de mi impaciencia por que llegue diciembre, intento ser consciente de lo afortunada que soy de vivir este privilegio contigo. Porque en diciembre el amor volverá a multiplicarse en casa, nuestra familia será más grande y tú te convertirás en hermana mayor.
No entiendes bien qué pasa, pero no te hace falta. Estás conmigo cada día de la forma más pura, bonita, sincera e incondicional.
Me siento demasiado afortunada. Te amo, Maya. Eres especial.
“Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida” — Anatole France.