06/08/2021
En el Condado, de todo y para todos.
Principia el Barrio del Condado, con la delimitación de los primeros terrenos en 1779, hace hoy 242 años. Su génesis puede considerarse como consecuencia de la prospera industria del trigo que se cultivaba en sus predios, siendo este rublo uno de los sustentos de nuestra económica local. De la harina obtenida, única conocida aquí en esa época, se obtenía un exquisito pan, el cual se enviaba en forma de bizcocho, para La Habana y otros pueblos. Como único testigo del auge de esa industria en la localidad, aún se conservan los restos de un antiguo pozo, conocido por “Los Molinos”, con el cual se surtía agua a un molino de trigo que allí se levantaba. Este pozo fue construido exprofeso sobre la piedra viva, de unos cinco metros de largo por diez de profundidad y realizado a mano. Se llenaba constantemente de agua filtrada entre las piedras provenientes de los manantiales existentes en el área y durante muchos años la municipalidad, dejo que se sirvieran diariamente de esas aguas a más de una veintena de aguadores con sus carretillas pipas, destinadas a consumo público, a la par, se utilizaba para el riego de las cosechas de trigo. Dicha obra data de 1799, y fueron sus propietarios Juan Juliá y José Arrufat, vecinos de la villa.
Era el Condado también lugar para el recreo, limítrofe al mismo corre el rio bélico, y en sus aguas los pobladores encontraban sosiego al calor en época de verano, ahí estaban ubicadas dos de las famosas pozas para el baño, la de la Princesa, cercana a donde hoy está la Audiencia y la del Fraile, en las inmediaciones del puente de la calle Marta Abreu. Pero también como un balcón hacia ese barrio, discurre el Malecón de Santa Clara, construido tras el paso de la carretera Central por sus predios.
Barrio donde nacieron importantes líderes de nuestra gesta libertaria, como los Lorda, pero también el lugar escogido para el descanso eterno, dos de los cementerios locales han sido ubicados en esa zona, uno de los cuales se mantiene activo. También es el lugar de entrada a la urbe desde La Habana y Cienfuegos. Y de otras tantas, industrias, zonas de salud, vivencias y sucesos, que le imprimen su valor y autenticidad.
El Condado merece una mirada y revitalización de su historia.