29/09/2023
Samurai vs Ninja
El ninja era el guerrero de las sombras, de la noche, furtivo, maestro del engaño. Hacía del silencio una de sus herramientas más eficaces para lograr sus objetivos. El disimulo era una norma esencial en la ejecución de su arte, lo que se reflejaba en su uniforme de combate oscuro y en la capucha con la cual generalmente cubría su rostro.
El samurai se erigió en el Japón antiguo como la antítesis del ninja, idea que se ha traspasado por el cine hasta nuestros días.
El samurai, en tanto, era el señor de la guerra, un sujeto formado para encabezarla y dirigir. A diferencia del ninja, el samurai juraba obediencia a una autoridad superior, emperador o señor feudal. La derrota significaba una mácula imborrable, sobrellevable sólo con el suicidio. Su forma de vida era jerárquica, escalonada; su sociedad sumamente verticalista. La del ninja, en cambio, era eminentemente horizontal: de ahí el anonimato que buscaba muchas veces generar la máscara. El samurai estaba vinculado con la autoridad, con el poder; el ninja era inaprehensible y autónomo. El samurai ocupaba una armadura vistosa e imponente. Sus adornos magnificaban su presencia y su voz tronaba en el campo de batalla. Todo lo contrario del ninja, que intenta siempre guardar silencio y cuyo estilo de combate busca la mayor discreción posible.
Muchos autores destacan la fuerte oposición existente entre las figuras del ninja y el samurai. Incluso se ha sostenido la persistencia del ninja como antagonista al poder abusivo que los samurai del Japón antiguo ostentaban. Al encontrarse éstos estrechamente vinculados a señores feudales y emperadores de turno, gozaban de privilegios a los que el resto de la población no podía acceder. Uno de éstos era el derecho a portar armas. Para el samurai, su espada refleja su alma.