10/11/2024
Hoy regresé a Icarón, en un momento impregnado de cierta nostalgia, para disfrutar del espectáculo "El cangrejo volador", inspirado en el cuento homólogo de Onelio Jorge Cardoso. De camino al teatro pensaba en la primera vez que disfruté de la obra en el patio de mi escuela primaria, sin saber que, más adelante, Icarón sería mi escuela. Tengo muy claras las imágenes de ese día y la ilusión en mis ojos de niña, que hoy confirmé conservo. El primer regalo fue ver en escena a mis compañeros del taller, ya actores de Icarón, Cristian Rey en el papel del cangrejo y Lázaro Javier encarnando a las aves, me hace muy feliz ver su trabajo, abrazarlos y felicitarlos por el evidente crecimiento, por sus ganas de hacer. No se puede omitir el segundo e igualmente significativo obsequio, estar en el público y disfrutar de la actuación de quienes fueron y son mis maestras, Miriam Muñoz y Lucre Estévez. Esta obra es un canto a la utopía de los sueños, una exploración del deseo de volar del cangrejo representando un anhelo universal de crecer, de cambiar, de perseguir nuestros más grandes objetivos, aunque parezcan descabellados. Un recordatorio de que, a pesar de las adversidades que la vida nos impone, siempre habrá un vuelo posible, una forma de alzar las alas hacia el sol, convirtiéndose en una metáfora poderosa que trasciende las limitaciones a las que a veces nos vemos sujetos.
Texto: Sheila Castellanos Viera