13/06/2026
Un invento Superfirolìtico
"Un invento superfirolìtico", estrenado en la sala Pepe Camejo de Teatro de Las Estaciones, el pasado 6 de junio , fue un hermoso homenaje a Pelusín del Monte en su 70 aniversario, una reivención del texto Dora Alonso (1910 2001) "Viaje a la luna", que aparece en la antología de la autora "Nuevas aventuras de Pelusín del Monte" publicada en el 2002 por Gente Nueva, con selección y prólogo de Freddy Artiles e ilustraciones de Armando Morales
En la puesta aparecen algunos elementos de la visualidad gráfica que aparece en el libro manufacturado "Pelusín del Monte" publicado por Ediciones Vigía que aquí adquieren vida como adquiere vida la casa campesina, el paisaje, los personajes y el invento superfirolitìco (la nave espacial), todo sintetizado con funcionalidad dramática y belleza en la estética de Calero Medina para la escena titiritera.
Fue Teatro de Las Estaciones, la agrupación que trajo en 1999 a Dora Alonso a Matanzas con la puesta de "El sueño de Pelusín", que se presentó en el Teatro Sauto ( M.N.) lo que constituye un hecho histórico del teatro matancero y cubano.
Por la tanto esta puesta de 2026, es el resultado de años de investigaciones que produjeron audiovisuales, libros, paneles teóricos, conversatorios y puestas en escena, conjunción de lo que ha sido la agrupación y su Manifiesto, desde su fundación en 1994. Este es un regreso del Peluso Patatuso a Matanzas con una nueva generación de actores, algunos graduados de la Unidad Docente Carucha Camejo, fusionados con otros de mayor experiencia, que se enfrentan al desafío de un viaje espectacular.
Lo que parece ser una puesta sencilla no lo es.
Lo más tradicional en el teatro de títeres es lo más complejo, la técnica de guantes y el uso del retablo tradicional necesitan de un dominio y rigor de la misma que constituye un desafío para cualquier actor titiritero.
Hay otras exigencias relacionadas con la animación y verticalidad del muñeco, el uso eficaz de los diferentes niveles, el dominio de los espacios (dentro - fuera, a lo que se agrega la combinación de títeres planos diminutos), el trabajo con la voz, y el imprescindible conocimiento de la herencia que legaron los diferentes intérpretes del personaje de Pelusín o de La abuela Purulina constituyen desafios. Ambos personajes, más allá de los otros miembros de la pandilla, son personajes paradigmaticos, tipos, que están en nuestro imaginario, por sus diversas apariciones, y en cada recepción, el espectador aguzado tiene siempre el referente, y por lo tanto es otro reto.
El invento superfirolitico, constituye además de un homenaje al niño que cumple 70 años, en esta puesta con una vestimenta contemporánea, una acto de auténtica formación y en otros, de superación titiritera en la técnica del guante, pero también en las esencias de las raíces culturales de la nación y especificamente de la historia del teatro de títeres cubanos.
De todo ello salen airosos en este primer momento, con escenas donde todos están detrás del retablo, defendiendo la complejidad técnica.
En texto y puesta el universo rural se funde con la imaginación creadora del niño Pelusín que utiliza sus conocimientos para crear un cohete, rudimentario, absurdo, que se conecta con experiencias biograficas de la autora y que de alguna manera, sin imaginarlo en el momento de su escritura, también es un homenaje a nuestro primer cosmonauta criollo Arnaldo Tamayo. Pero especialmente es una visión del rol de la niña, lo que le aporta una singular perspectiva de género al texto, a la puesta y a al personaje femeninos en el teatro de figuras: Tontolina representa el riesgo, la valentía, la sensibilidad femenina, que decide volar en un cohete criollo, guajiro, alucinado.
Estrenada en el 7mo Encuentro Internacional de Artes para la Infancia "Corazón Feliz", y con dos elencos, lo que es un logro de estrategia artística en estos tiempos "Un invento superfirolitìco", una de esas frases creadas por Dora Alonso para sus personajes, es un viaje creativo que defiende los rasgos más notables del espíritu dramaturgico de Dora: su sentido lúdico y humorístico, la ingeniosidad criolla, el trabajo del lenguaje y la capacidad de crear historias y personajes que resguardan las potencialidades titiriteras que defiende la puesta de Rubén Darío Salazar Taquechel y el diseño sugerente de Zenén Calero, con el apoyo creativo en lo coreográfico de Yadiel Durán y en la música de Raúl Valdés, además del trabajo de voces de Olga Blanco. De esa amalgama de colaboraciones - como la que ocurre en la obra para armar el superfirolitìco invento - podemos admirar la propuesta de Teatro de Las Estaciones próximo a su 32 aniversario.
Ya el cohete despegó. Ya está volando.
Y en sus futuras horas de vuelo, se pondrá en orbita ( la sedimentacion de cada proceso, en su diálogo con el público) para mirar desde el Cosmo a la tierra, con sus espectadores.
Pero también para escuchar el aplauso de una "pandilla" que sigue la trayectoria de funciones, sueños y futuros vuelos del superfirolitìco invento de Doralina y Las Estaciones.
Ulises Rodriguez Febles . Para Índice Escénico, Girón.
Foto: Adversy Alexi Alonso