31/12/2025
Aquí va mi junto a este texto que parece un fragmento de un bestseller de autoayuda. Pero la verdad es que más sincero no puedo ser.
Este año que está terminando ha sido fuerte; he llegado a límites provocados por muchos factores desde mi llegada a España. Aunque todo tiene algo bueno: el aprendizaje, que ante todo lo que sucede agradezco. Todo esto hizo que comenzara a ver mejor mi entorno, tomara riendas sobre él y comenzara a mejorar con decisiones directas hacia mí como ser humano.
En enero comencé en un nuevo entorno laboral que me ayudó a disfrutar algo más que el arte. Conocí personas maravillosas que me han hecho sonreír y me dieron el placer de enseñar lo que sé.
En mayo presenté mi Tesis del Máster de Formación Permanente en Artes y Profesiones Artísticas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, una experiencia que me hizo descubrir otras formas de sentir.
Junio fue un mes mágico. Viajé a Países Bajos, donde conocí lugares espectaculares de mi siempre país favorito y pude vislumbrar obras de arte añoradas por años.
En septiembre regresé a mi país y, especialmente, a mi ciudad, Camagüey, donde, luego de dos años y medio, volví a abrazar a mis padres y a mi hermano. Caminé por sus calles, compartí con muchos amigos y familiares. Regresé a mis raíces, donde comenzó todo y, sí, me reencontré.
En los últimos meses me he dedicado a mí, a mi salud física y mental, y a expandir nuevos horizontes que necesitaba.
Solo puedo agradecer por todo lo sucedido este año: las despedidas, los encuentros y a mí nuevamente.