La gota del lector

La gota del lector Página de lecturas breves

24/08/2026
ALGUIEN QUE TALVEZ NOS QUERÍA AYUDAR Por Carlos Trujillo Morales Teníamos un huerto en la parte trasera de la quinta. Mi...
12/08/2026

ALGUIEN QUE TALVEZ NOS QUERÍA AYUDAR

Por Carlos Trujillo Morales

Teníamos un huerto en la parte trasera de la quinta. Mi abuelo lo había plantado. Lo cuidó durante décadas. Ahora es un sitio silvestre. Hace tiempo que no vamos mucho allá.

Una madrugada escuché algo que nunca se me va a olvidar. Ramas partidas, hojas pisoteadas. Pasos lentos. Era algo que pesaba y se movía con cautela a través de los arbustos. Primero pensé que eran marranos jíbaros. O vacas escapadas. Pero siguió ocurriendo y con una mayor intensidad, a la misma hora.

Luego llegaron las manzanas.

Una mañana, encontré una en la puerta, sin mordiscos ni moretones. Al día siguiente, otra. Luego otra más.

Le pregunté a mi hermano. Dijo que no era él. Se veía pálido. Me contó que había visto una especie de orangután envuelto en la penumbra. A través de la ventana de la cocina. Estaba ahí de pie, a la orilla del huerto. Vigilando la casa.

Hubo un momento en que mi hermano se tapó los ojos y cuando vino a ver ya no estaba.

Empezamos a cerrar la puerta trasera todas las noches.

Luego vimos las marcas de unas garras como de oso en el portal.

Esa noche oímos en la finca aledaña un sinnúmero de disparos.

Volvimos a ver manzanas. Pero esta vez estaban podridas y muchas de ellas, negruzcas. Llenas de moscas y colocadas de manera equidistante. Más adelante descubrimos las huellas de unos pies humanos, más largos de lo normal, a lo largo de un camino de sangre que terminaba en el riachuelo.

Los encargados de la huerta vecina nunca supieron a qué le habían disparado.

Esta historia es basada en hechos reales. Ocurrió realmente en Guanabacoa, La Habana, Cuba. Aunque omito el nombre de la...
10/08/2026

Esta historia es basada en hechos reales. Ocurrió realmente en Guanabacoa, La Habana, Cuba. Aunque omito el nombre de la protagonista, por obvias razones, como también le cambio el nombre y algunos rasgos de apariencia al coprotagónico.

AZUFRE
Autor: Carlos Trujillo Morales

Esta amiga, la médium, y Anselmo Vázquez, el compañero de estudios superiores que me refirió esta historia, se conocieron una noche allá por los primeros días de diciembre de 2017. El amigo en común de ambos, lo había llevado hasta la casa de la misma, debido a que aquél quería reunir gente de distintas denominaciones religiosas en la sala de su inmueble. Esa noche en la que ambos habían llegado juntos por primera vez a su puerta, ella, en el momento en que pensaban que no había nadie, casualmente doblaba la esquina de su propia morada y al verlos ahí parados les preguntó ¿Qué quieren ustedes? Esta mujer, de unos cuarenta y tres años, era practicante del espiritismo y consultante de la baraja española, aunque de la manera sincrética e inexacta con la que se practica esta creencia en Cuba. Los invitó a entrar y les indicó que tomaran asiento en la terraza. Ni siquiera un poco de agua quiso brindarles. Al cabo de un rato accedió a la invitación de Anselmo. Y según lo acordado estuvo a la hora estipulada en la casa de éste para dicha reunión de religiosos. Ella tenía un lunar tatuado en la frente y de inmediato les aclaró a todos que no tenía nada que ver con el hinduismo y que su dedicación era atender a los difuntos y santos a quienes estaban dedicados sus vasos espirituales.

Según pasaban los años la relación amistosa entre Anselmo y esta muchacha se intensificaba cada vez más. Anselmo incluso, cuando le agarraba la noche en casa de ella, entre charlas, copas, ci****os y refrigerios, se quedaba a dormir. Si era una noche en la que no llovía, se acostaba a instancias suyas en alguno de los dormitorios, y si había lluvia, precisamente por la presencia de goteras a lo largo y ancho del recinto, era conducido a la cama que había junto a la bóveda. Ella también de vez en cuando lo visitaba a él.

En una ocasión la espiritista tuvo que acoger a la madre que no la crio y que tampoco la mantuvo. Una señora mayor a quien la hija, en el corto tiempo que vivió entre esas cuatro paredes, le había prohibido beber. Aunque la joven vendía ron y aguardiente por la ventana de la casa, como también ci****os y tabacos. Al buen Anselmo la mamá de su amiga le contó en dos ocasiones, que había visto niños corretear por el patio, atraídos por los juguetes que allí colgaba su hija, ya que la pobre no había tenido ninguno en su infancia. Y se los había descrito vestidos como los hijos de los pobres en el siglo diecinueve. Anselmo consultó esas visiones con su amiga, y ella le respondió que todo lo que tenía su madre era producto al síndrome de abstinencia. Por aquellos días en que mi colega las visitaba, me contó que en aquella sala últimamente había olor a azufre, un tufillo intenso que ni por un segundo se aplacaba. A lo que la anfitriona le contestó que eso era su mamá que tenía una enfermedad en la piel, debido a algún virus que adquirió en alguno de sus hogares provisionales, donde pernoctaba cualquier clase de personas. La progenitora no la ayudaba en ninguno de los quehaceres hogareños ni en los mandados ni en las ventas. Y así estuvo la viejuca, sin hacer más nada que mirar a todo el que llegaba, cuando no le daba un poco de conversación con más de dos intenciones, o mirando el techo acurrucada en su sillón, hasta que la joven, después de darle unos cuantos gritos, decidió echarla. Un par de días más tarde, todavía permanecía la peste sulfurosa ante el olfato de Anselmo; era como si la anciana nunca se hubiera largado.

Anselmo dejó de visitar por un par de meses a su amiga. Al cabo de ese tiempo ella se apareció en su casa. Fue una tarde bastante amena, en la que él mismo le sirvió café y también refresco, mientras charlaban animadamente, completamente olvidados de la madre de la espiritista. No bien habían pasado dos horas de que esta mujer se despidiera, apareció el olor en la cocina, donde la visitante había permanecido más tiempo. Anselmo nunca más la volvió a ver. La última vez que hablaron fue por el teléfono fijo. Otro amigo en común al encontrárselo en la calle, sin demora le dijo la última novedad acerca de la médium, "nuestra amiga se nos murió hace quince días, de cáncer en los pulmones"; una mujer que apenas tenía cuarenta y cinco años y que como toda vendedora de tabaco jamás en su vida fumó.

EL ESTILETE DE TITANIO© Carlos Trujillo MoralesA Julián Vaca lo encontraron mu**to detrás de su escritorio, con una pequ...
08/08/2026

EL ESTILETE DE TITANIO
© Carlos Trujillo Morales
A Julián Vaca lo encontraron mu**to detrás de su escritorio, con una pequeña herida en el cuello.
Vaca era prestamista. En el barrio todos le debían algo y casi nadie lo quería.
—Lo mataron con algo fino y duro —dijo el médico—. Una sola punzada. Se desangró en segundos.
Aranda miró alrededor.
No había cuchillo. No había pi***la. Nada.
Solo los anteojos de Vaca sobre el escritorio y un tornillito en el piso, junto a la puerta.
Afuera estaban los tres sospechosos: el sobrino, la secretaria y Sergio, el socio.
Aranda los miró uno por uno.
—¿Y sus espejuelos, Sergio?
El hombre parpadeó.
—Se me jodieron esta mañana. Se les cayó una patilla y los dejé en el carro.
—¿Ah, sí?
Aranda sacó el tornillito de la bolsita.
—Entonces explíqueme esto.
Sergio se quedó callado.
—Es de una montura de titanio —continuó Aranda—. Y por la forma en que está doblado, yo diría que no se cayó precisamente de una mesa.
Mandó a buscar los espejuelos.
Cuando llegaron, a la montura le faltaba una patilla.
El detective la examinó.
En la bisagra había un pequeño rastro de sangre.
—Ya entendí —dijo Aranda—. Usted y Vaca se fajaron. No tenía cuchillo y usó lo que llevaba puesto. La patilla era dura, delgada y terminó haciendo de estilete.
Sergio bajó la cabeza.
Aranda guardó el tornillo.
—Mala suerte, socio.
—¿Por el tornillo?
—No. Por creer que las cosas pequeñas no hablan.
Y salió del despacho.
Detrás quedó Sergio, mirando sus espejuelos rotos como quien acaba de descubrir que hasta un tornillo puede tener memoria.

La madrugada del durmienteEntró a su casa a las 3:00 a.m. Su mujer dormía plácidamente con un hombre idéntico a él, pero...
08/08/2026

La madrugada del durmiente

Entró a su casa a las 3:00 a.m. Su mujer dormía plácidamente con un hombre idéntico a él, pero él sabía que no tenía ningún hermano gemelo. Entonces se dio cuenta de que su recorrido por la ciudad en compañía de sus difuntos parientes no era un sueño, y más, al ver que el que estaba acostado no roncaba y tenía quieto el pecho y el abdomen.
©️ Carlos Trujillo Morales

UNA CENA EN FAMILIAPor Carlos Trujillo MoralesAquel oficial de policía la esposó a la mesa de la sala de interrogatorios...
08/08/2026

UNA CENA EN FAMILIA
Por Carlos Trujillo Morales
Aquel oficial de policía la esposó a la mesa de la sala de interrogatorios. Ella seguía con la cara salpicada de s4ngrΣ. Prendió la grabadora, encendió un cigarro y aspiró una gruesa bocanada antes de preguntarle:
‒A ver dígame qué hacía usted en esa casa.
‒No es una historia muy larga ‒respondió ella esforzando una mueca a manera de sonrisa, mirando el vacío.
‒No se preocupe, mi asistente enseguida nos traerá café. Me gustaría que me hablara mirándome a los ojos.
Ella giró el rostro lentamente y lo miró con una expresión reseca, igual que si se tratara de un cadáver animado por un titiritero.

Había llegado a la mansión de los padres de su novio a las 6:30 acompañada por él. Rápidamente la joven fue presentada. La señora se disculpó para terminar en la cocina. El señor apagó la TV y le preguntó ¿De dónde eres y vives con tus padres y te gustan las películas históricas?... La charla del suegro con la novia delante del hijo fue interrumpida por la señora, que los hizo pasar al comedor.
La cena sí que estuvo divertida. La joven se animó con 2 copas de vino.
‒Qué bien prepara usted los vegetales, señora ‒señaló la chica.
‒Ah, perdona, hija, si tú supieras que nosotros no somos vegetarianos ‒le respondió la suegra.
‒¿Y la carne cuál es? ‒y al preguntar esto, empezó a olisquear el aire en busca de un aroma que no había.
‒Ay, niña, si tú pudieras sentir tu propio olor ‒y la señora extrajo de su delantal un enorme cuchillo.
Al mirar al novio lo vio relamerse los labios. El suegro sacó un hacha de abajo de la mesa.

‒¿Y usted sola se d3shizo de los tres? ‒el oficial la interrogaba en tono afirmativo.
‒Desde mis 14 años soy cinta negra en ninjitsu.
‒Ya veo, señorita, y me doy cuenta de que este chico tuvo mucha mejor suerte con las 12 novias anteriores ‒sentenció el oficial luego de abrir una carpeta de JÓVENES DESAPAR3C1DAS, donde aparecía aquél como sospechoso en uno de estos casos.







¿POR QUÉ NO VAMOS AL CINE?Por Carlos Trujillo Morales —Está bien, vamos —llenaste tus pulmones antes de responderme—, pe...
06/08/2026

¿POR QUÉ NO VAMOS AL CINE?
Por Carlos Trujillo Morales

—Está bien, vamos —llenaste tus pulmones antes de responderme—, pero antes de ir al cine me tienes que llevar a un restaurante —me sonreíste con malicia.
—Okey, de acuerdo. Pero prométeme que si te gusta la comida, y no me preguntes cuál es el plato porque es una sorpresa, vas a entrar conmigo a mirar el estreno de terror que van a poner en El Acapulco.
Allí comimos un bistec uruguayo, tu predilecto. Hicimos una sobremesa con una botella entera de vino tinto español y a la salida del restaurán te acordaste del cumpleaños de Yoelis, tu compañera de tercer año del pre. Pasamos por su casa, ella nos brindó un cóctel con ron Añejo, bailamos un poco y con una disculpa formal seguimos para El Acapulco. Ahora no me acuerdo el nombre de la película. Qué feliz sería yo si tú pudieras decirme cómo se llamaba. Pues sí, entramos al cine. Íbamos siguiendo la linterna de la acomodadora en busca de un lugar entre las filas del medio. Contento yo al ver que había encontrado nuestras butacas —maldito el momento en que te solté la mano—, miré para atrás y estabas todavía en el pasillo y al fijarme que tenías cara de pescado congelado te pregunto y me señalas el resplandor del filme. Ahí estaba esa mujer tirada en el agua —grita que grita, llora que llora de pánico rodeada de cadáveres que parecían estar listos para morderla— mientras tú seguías ahí, paralizada. Con esa mirada tuya de primera noche en un campo de concentración inmediatamente se me quitaron las ganas de mirar la película.
Ahora estoy aquí, en la Necrópolis de Colón, donde trabajo como vigilante nocturno. Dice un compañero mío que yo con esta linterna por estas callejuelas parezco el acomodador de un cine, que yo soy quien acomoda a las almas en pena que salen de paseo y después en la oscuridad de la noche no encuentran su lápida.
Tú te moriste en el mar, a punto de llegar a Cayo Hueso. A veces tengo la pesadilla de que esos mu**tos en el agua siguen molestándote.

Felicidades MADRE CUBANA ♥️🇨🇺✍️🫂Ahora que el callado Vaticano dobla las campanas por la libertad de Cuba Ahora que en Cu...
10/05/2026

Felicidades MADRE CUBANA
♥️🇨🇺✍️🫂
Ahora que el callado Vaticano dobla las campanas por la libertad de Cuba
Ahora que en Cuba el plato y el cubierto siguen peleados a muerte con la mesa
Ahora cuando el botiquín del baño es un féretro vaciado sin fecha ni lugar; igual que la casa, la calle, la villa... por la diáspora, por el exilio
Ahora que la República por andar desnuda está en los huesos
Yo te felicito hoy madre plantada y a ti también madre de blanco
Madre de ayer que permaneces con el machete en alto y la cruz al hombro
Yo te felicito por no delatar y compartir el pan y la pastilla
Yo te felicito a ti que todo lo que das lo das sin pronunciar una palabra ni monetizar con la miseria y el dolor de otros
Yo te felicito cuando pones en el suelo el fusil que ellos te asignaron
Yo te felicito cada vez que viras el palo contra el abusador, vestido de civil o de verde
Yo te felicito cada vez que dices que tu hijo no va a la escuela ni al servicio y lo escondes, lo declaras mu**to, le das de baja
Yo te felicito tú que vuelves a cruzar el mapa maya y azteca junto con tus descendientes
Yo te felicito cada vez que cierras una calle de La Habana bajo el sol del mediodía
Cada vez que tocas el cacharro con el rostro tapado o descubierto
Madre martiana, mambisa
Madre que no tiene miedo para mentarle la madre a los Singaos.

Aventura de la ciudad congelada 👹😱🫦🧟🧟‍♀️🧟‍♂️Por Carlos Trujillo Viñeta 1: Aquel invierno llegó sin previo aviso. Viñeta ...
10/05/2026

Aventura de la ciudad congelada
👹😱🫦🧟🧟‍♀️🧟‍♂️
Por Carlos Trujillo

Viñeta 1: Aquel invierno llegó sin previo aviso.
Viñeta 2: Una gran helada se apoderó de la ciudad.
Viñeta 3: En aquella ciudad, muchos habitantes tuvieron que sudar para descongelar el agua de beber.
Viñeta 4: Una noche un grupo de ellos tuvo que enfrentarse a la necesidad de descongelar un enorme pedazo de carne.
Viñeta 5: Con las ganas que tenían de comer.
Viñeta 6: La carne la tenían en la morgue.






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