La gota del lector

La gota del lector Página de lecturas breves

Una crónica sobre la muerte de Alejandro Magno
13/01/2026

Una crónica sobre la muerte de Alejandro Magno

Encuentro con el Diablo©️ Carlos Trujillo MoralesYanet y Maura habían quedado en ir a estudiar Filosofía a casa de Yessi...
12/01/2026

Encuentro con el Diablo
©️ Carlos Trujillo Morales

Yanet y Maura habían quedado en ir a estudiar Filosofía a casa de Yessica. Estaban de lo más embulladas con la guía de estudio que les había recomendado la profesora; ya cerca de la media noche se pusieron a discutir las tres sobre el sentido de la vida cuando inesperadamente un viento helado y turbio les abrió de manera violenta la ventana. Entonces lo vieron, cómo se reía a carcajadas del miedo les infundía. Era el Diablo Colorado del que tanto les habían hablado los abuelos. La anfitriona se quedó con las manos en el pecho y con el espanto en los ojos. Las demás durmieron abrazadas a ella esa noche. A la mañana siguiente una de estas amigas se atrevió a preguntarle a la profesora: "Profe, ¿usted cree que el Diablo existe?" y la profesora, después de mirar un buen rato al vacío, le contestó que sí, que gracias a él, el hombre desde que tropezó con el fruto del bien y del mal en el Jardín del Edén, no ha parado de hacerse preguntas trascendentales y que cada vez que dos o tres personas se reúnen a debatir problemas existencialistas de noche, lo tentan a aparecer.

Encuentro real con un fantasmapor: Carlos Trujillo Morales Estábamos en casa, y mis primos y yo estábamos en la sala jug...
11/01/2026

Encuentro real con un fantasma
por: Carlos Trujillo Morales

Estábamos en casa, y mis primos y yo estábamos en la sala jugando videojuegos. Por el rabillo del ojo vi movimiento, así que giré la cabeza para mirar. Había una mujer con un vestido hasta la rodilla caminando hacia el cuarto de mis padres.
Se detuvo en seco y se giró para mirarme. Me asustó. Era transparente. Tenía el cabello oscuro cortado en un bob. Era delgada. Aparté la mirada, pero aún podía verla observándome por el rabillo del ojo durante lo que se sintió como mucho tiempo, aunque probablemente solo fueron unos segundos.
Luego se dio la vuelta y entró al cuarto de mis padres. Mis padres llegaron a casa aproximadamente una hora después y nos llamaron a mí y a mis primos a su habitación para preguntarnos quién había estado allí. Les dijimos que nadie había entrado. Todos los aparatos estaban desconectados.
Un par de años después, vi una foto de una mujer y le dije a mi mamá que esa era la persona que vi aquella noche cuando todos los aparatos electrónicos estaban desconectados. Ella me dijo que la foto era de su madre, quien había fallecido cuando yo solo tenía un año.

EL LIRIO BLANCO ©️ Carlos Trujillo Morales Mi nombre es Julius Portella. Hace poco menos de un año, vivo en Los Angeles,...
04/01/2026

EL LIRIO BLANCO
©️ Carlos Trujillo Morales

Mi nombre es Julius Portella. Hace poco menos de un año, vivo en Los Angeles, California.
En medio de mi extensa labor como catedrático de Literatura Hispana en la Boston University, descubrí, entre los archivos de la bóveda universitaria, recónditas y señaladas referencias a El Lirio Blanco, en textos que no deberían concordar; —entre los que cuentan, un bestiario monástico del siglo XII, un tratado persa sobre geometrías, aromas y sonidos no comprobados y una crónica anónima guardada bajo siete llaves en la Biblioteca de Uppsala —cuyo manuscrito contiene además una considerable dosis de desconfianza respecto al relato mismo—. Todos ellos coinciden en lo esencial del asunto, aunque difieren en los detalles de la historia y en los personajes, lo cual, lejos de invalidarla, refuerza la sospecha de su veracidad.
La torre de esta narración aparece descrita como una construcción errónea. No en el sentido moral, sino en el geométrico. Sus ángulos, escribe fray Adelmo de Rouen, “obedecen a una lógica que no es la de este mundo, pero tampoco la de ningún otro imaginable”. La torre no fue erigida: fue permitida.
En lo alto vivía Alba-Flor.
No sabemos si ése era su nombre o una traducción piadosa. Algunos manuscritos sugieren que ella no nació, sino que fue una adaptación del numen del lugar. Su edad era indeterminable. Su conducta, repetitiva: rezaba. No a Dios exactamente, aclara un comentarista árabe, sino que lo hacía para sostener una forma.
En el centro de su vergel había un lirio blanco. Ningún texto lo describe del mismo modo. Todos coinciden, sin embargo, en que éste no crecía. Persistía. Tampoco desprendía aroma alguno, y sin embargo provocaba en el observador una nostalgia inexplicable, como si el mismo hubiera olvidado algo esencial con su propio nacimiento.
Entonces la figura del lirio para nada simbolizaba la pureza. Su relación con lo puro y noble del sentimiento humano es consecuencia de una lectura tardía, de carácter moralizante. Los documentos antiguos lo nombran como el umbral de otra dimensión.
El villano de esta leyenda, o historia, nombrado El Guardián, irrumpió en el escenario, que no es otro que el jardín, donde sobresalía el lirio, tras las primeras desapariciones que tuvieron lugar alrededor de la torre que había junto a este floral. Su función era vigilar a Alba-Flor, aunque es probable que ella fuera quien lo vigilaba a él. Dicen que llevaba una espada corva y que él no creía en nada que no pudiera aniquilar.
—¿Qué es esa cosa? —le preguntó a la muchacha, señalando el lirio.
—No es una flor —respondió Alba-Flor—. Es una continuidad.
El amuleto que dicha doncella llevaba al cuello presenta dificultades mayores. El metal no ha sido identificado. Bajo cierta luz parece absorber todo lo circundante; bajo otra iluminación aparenta deformar el entorno. Se le atribuye la capacidad de “preservar a su poseedor de la muerte”, lo cual es una afirmación imprecisa: más exacto sería decir que le retrasa el final, si no se lo prolonga.
Alba-Flor le ofreció a este caballero una demostración.
Apoyó el cuello contra un árbol seco. No hubo ningún dramatismo de su parte. No hubo nada de súplica. Fue un gesto casi didáctico.
El guardián decapitó el cuerpo.
Aquí las versiones divergen. Algunas afirman que la sangre bañó la tierra. Otras, que no cayó ni una gota. Todas coinciden en que el lirio se abrió de par en par, no como una flor, sino como una puerta hacia una nueva percepción visual y sensorial.
El guardián comprendió entonces que no había matado a Alba-Flor. Había interrumpido una función de este universo delicado y engañoso.
Más tarde —o antes, pues el tiempo en la torre no es confiable— otro hombre trepó a lo alto del balcón. Su descripción es vaga, por no decir que innecesaria. Importa más lo que ocurrió cuando intentó tocar el lirio, que ahora estaba en un ángulo de la habitación.
—No me beses —le advirtió la joven—. Si lo haces, me recordarás aún después de mu**to.
Desde entonces, la torre ha permanecido intacta. El lirio sigue allí. Alba-Flor también, aunque no en un sentido que el lenguaje tolere. Algunos sostienen que nunca fue humana; otros, que fue la forma más benigna que pudo adoptar una entidad para ser venerada sin llegar a ser comprendida.
Yo sospecho algo mucho más escabroso: que Alba-Flor no representa el sacrificio de una mártir, resucitada o no, sino que ella es el miedo del lector, a la muerte, reflejado en la trama, o el de perder a quien más quiere; el temor impostergable de lo que pasaría después; y que el lirio, por lo tanto, no es una puerta, sino un espejo.
Quien sueña con él despierta rezando palabras que no sabe dónde las pudo haber aprendido.
Quien lo arranca, escribe fray Adelmo, no muere nunca.
Simplemente deja de ser necesario.

02/01/2026

El mu**to que nunca ardió
©️ Ermenegildo Esteban

Aquella incineración fue un rito falso.
Y todavía hay quienes dicen que "un error, un sacrificio equivocado".
Cuando anunciaron que el tirano Fidel Castro había sido reducido a cenizas, algo, que a muchos no les pareció que fuera de carácter sísmico, se agitó bajo la tierra de Santiago. No porque un mu**to despertara justamente ahí debajo, sino porque una deuda antigua quedó impaga para siempre. El fuego no consumió el cuerpo correcto, y los mu**tos —los verdaderos mu**tos— lo supieron inmediatamente y durante noches lo estuvieron cuchicheando.
La piedra del cementerio nunca fue una tumba, sino un sello.
Pero los sellos sólo funcionan si aquéllo que contienen permanece dentro.
Fidel nunca estuvo allí, como tampoco estuvo en la toma del Cuartel Moncada.
Su cuerpo había quedado oculto en un lugar donde la historia jamás habría llegado, en un paraje desértico donde la santería se mezcla con juramentos militares, y la carne se conserva con símbolos trazados en sangre reseca y sal oscura. En esa tumba secreta él no dormía, era mantenido. Porque además había algo que se negaba a soltarlo.
Cuando abrió los ojos, la muerte retrocedió asustada.
Ya no respiraba, pero el aire temblaba a su alrededor. La barba se le había vuelto rígida, igual que si se tratara de raíces. La piel, cuarteada, estaba llena de símbolos arcaicos, grabados durante noches sin luna. Sus ojos al abrirse no miraban el mundo; lo rememoraban.
Aquel zombie no caminaba como el resto de su especie. No arrastraba los pies. Se movía como una idea que se rehúsa a extinguirse.
La primera manifestación fue sutil. Radios encendiéndose solas para transmitir noticias desfasadas. Retratos que sangraban. Voces graves que brotaban de paredes húmedas, y repetían discursos que nadie recordaba haber escuchado… pero que todos entendían.
Luego vino la celebración.
En una habitación sin ventanas, Fidel se sentó frente a un pastel cubierto de moho y de larvas. Tres velas ardían con una llama blanca que no iluminaba, devoraba. Cada vela representaba un pacto:
La propiedad y el poder usurpados a los que huyeron y a los que se quedaron
el miedo sembrado entre los sobrevivientes
la promesa de no largarse
Cuando él por fin las sopló, juran los intimidados testigos que el aire dio un grito de espanto.
En ese instante, la piedra del cementerio de Santiago se resquebrajó, no porque algo saliera, nada salió, ni de abajo ni de adentro; sino porque la mentira sola se hizo pedazos. Los hombres y mujeres enterrados a su alrededor comenzaron a susurrar nuevamente. Los huesos se agitaron. Aquellos difuntos comentaban entre sí cómo habían sido usados como señuelo y distracción de la opinión pública y de la memoria histórica.
Desde entonces, Fidel aparece como una presencia, aunque no siempre visible. A veces es nadamás una sombra con un uniforme de campaña desteñido. Otras, un cadáver que camina con la autoridad de cuando era... digamos que un ser humano. Y no anda en busca de carne. Todo lo que demanda es permanencia.
Oíganlo bien, Éso no se alimenta de ningún cuerpo, sino de las creencias.
Y mientras más de uno insiste en que fue reducido a cenizas, mientras tanta gente repite que duerme debajo de una piedra en Santiago, el zombie sigue caminando —no como hombre, no como mu**to— sino como una maldición de la historia, la misma que nunca fue incinerada.
El verdadero horror no es que haya regresado, sino que, tal como lo revelaron a la prensa años más tarde un médico suyo y un pariente, el fuego no lo quiso.

02/01/2026
Cuando la muerte venga por mí,Vísteme con elegancia—Con una corona hecha de hojasDe verdes árboles elefante.Oh, plántame...
27/12/2025

Cuando la muerte venga por mí,
Vísteme con elegancia—
Con una corona hecha de hojas
De verdes árboles elefante.
Oh, plántame como una semilla,
Sembrada con tanta delicadeza,
Que crezca hasta convertirse
En un paraguas para ti.
Y cuando estés afligido,
Ven a sentarte bajo mis hojas;
Déjalas hablar de recuerdos,
Sobre la elocuente brisa.
Déjame tu tristeza,
Cántame dulces elegías;
Permíteme tomar prestado tu miedo
A través de las melodías de los pájaros.
Así que, traga tus lágrimas—
Por favor, no me llores demasiado,
Porque siempre estaré aquí
En la forma de un árbol.
— Jimmy Osborne

Charlotte Brontë escribió varios poemas y prefacios en honor a su hermana Emily, pero estos versos de..."Qué hermosa est...
22/12/2025

Charlotte Brontë escribió varios poemas y prefacios en honor a su hermana Emily, pero estos versos de...

"Qué hermosa está la tierra quieta"

Qué hermosa está la tierra quieta,
Qué resplandor el del cielo, el aire es diáfano,
Qué suave sopla el viento, qué dulce la emoción de la vida que late en mis oídos; Y aun así lloro, y aun así suspiro,
porque toda esta belleza pasa,
y deja mi corazón en la penumbra y en la noche,
porque Emily, el deleite de mi alma,
se ha ido, y con su luz ha huido,
y el mundo entero parece mu**to y frío.

Historia de un padre con su hijo Original de ©️ Dixton Grossman Versión abreviada de Abimael Salgado El sol caía tras la...
13/12/2025

Historia de un padre con su hijo
Original de ©️ Dixton Grossman
Versión abreviada de Abimael Salgado

El sol caía tras la montaña cuando el padre conducía por la carretera vacía.

—Siempre encerrado en tu cuarto… —rezongó, girándose hacia su hijo.

En ese instante, un venado cruzó el camino. Frenazo. Volantazo. El auto cayó por la pendiente y quedó detenido entre los árboles. Salieron ilesos.

Caminaron hasta un pueblo silencioso. Solo un bar tenía luz. Al entrar, la música se apagó y el aire cambió. El lugar se transformó en algo imposible: mesas flotantes, luces azules, metal brillante.

Dos mujeres surgieron de la penumbra.

—Venid —susurró una de ellas.

Un refresco apareció en la mano del niño. Un whisky ardiente en la del padre. Al beber, el hombre cayó convulsionando; el niño sintió electricidad recorrerle el cuerpo. Las mujeres los tomaron de la mano y los guiaron escaleras arriba, hacia una habitación donde una entidad encapuchada habló sin boca:

—Aquí el tiempo no existe. Cada copa es un portal.

Antes de que todo se desvaneciera, la puerta estalló. Sicarios plateados irrumpieron disparando. Las mujeres activaron escudos, pero fueron reducidas a ceniza.

—¡Asesinos! —gritó el padre, protegiendo a su hijo.

—No lo entiendes —respondió el jefe—. Ven y mira.

Mostró en las pantallas su destino: desintegración y olvido. Luego destruyó al dueño del bar y los devolvió a su coche, reparado como nuevo.

De nuevo en la carretera, el padre abrazó al niño.

—Nunca más volveré a humillarte.

El auto se perdió en el horizonte, mientras el bar quedaba fuera del tiempo, en silencio eterno.

“¡El Día de Acción de Gracias estuvo magnífico! Estuve despierta toda la noche preparando la cena para toda la familia. ...
11/12/2025

“¡El Día de Acción de Gracias estuvo magnífico! Estuve despierta toda la noche preparando la cena para toda la familia. El sótano estaba cerrado con llave. El ático permanecía protegido de miradas indiscretas. Yo sólo quería que los gritos acabaran. A los caníbales de mi familia no les gusta que los interrumpan mientras comen. ¡Todavía no era la hora del plato fuerte cuando ocurrió lo inesperado! La presa más delgada del cuarto de arriba, se había escabullido. Ellos no me dejaron guardarla con las otras –ninguna de éstas estaba para sacrificar–, y tampoco me permitieron preparársela. Se la comieron viva.”

Historia de: Kathy Shaffer
Versión: Abimael Salgado

Cosas que pasan por visitar un museo ©️ Carlos Trujillo Morales Un joven va a visitar un museo metropolitano de historia...
09/12/2025

Cosas que pasan por visitar un museo
©️ Carlos Trujillo Morales

Un joven va a visitar un museo metropolitano de historia, ya casi al caer la noche. En el salón dedicado a las momias ve a una chica bastante guapa de pelo parduzco y abundante. Se quedó mirándola largamente y ella ni se percató de su presencia. La siguió por todos los pasillos y cuando vio, todavía parado en la primera planta, que ya tomaba la puerta de salida, bajó corriendo varios escalones y luego se deslizó por el pasamanos; se le escapaba el aliento con la idea de no verla nunca más, de no saber quién era, a dónde iba, dónde vivía. Al salir y ver que ganaba distancia, se agitó y se abrió paso entre la muchedumbre de una manera tan alocada que parecía que iba a rescatar a alguien de un incendio. Ella, que andaba ensimismada, caminaba de una forma demasiado veloz.
La vio doblar hacia un callejón cubierto de sombras. Al doblar él también, para su terrible sorpresa, ella iba a más de dos calles en el momento que un individuo encapuchado la interceptó, seguramente para asaltarla. Se encontró que la chica le fue encima al sujeto de la capucha (y echó a correr para ayudarla). Al aproximarse tuvo que parar en seco: ella en cuestión de segundos se transformó en un lobo, gruñó, mostró los colmillos y lanzó una dentellada. El supuesto asaltante desde luego que quedó mucho más atónito. La joven le quitó la capucha. El rostro revelado era el de una momia, a la cual ella le dijo: "Abuelo, cuántas veces te voy a decir que si te voy a visitar no es para que después de despedirnos, salgas del sarcófago a tratar de asustarme".

🪫🔆🧑‍🔬 Masa–Energía©️ Carlos Trujillo Morales En nombre del cosmos, profundo y sereno,el tiempo respira, el espacio es se...
07/12/2025

🪫🔆🧑‍🔬 Masa–Energía
©️ Carlos Trujillo Morales

En nombre del cosmos, profundo y sereno,
el tiempo respira, el espacio es seno,
la masa descansa, la luz se desliza,
y toda energía al vacío eterniza.

Allí no hay fronteras, no hay dos realidades:
son rostros distintos, de iguales verdades.
El pálpito, el peso, la llama y la vibra
curvan el hilado que al cielo equilibra.

Einstein nos susurra en lenguaje de estrellas:
no hay masa sin fuego, ni espacio sin ellas.
Un único canto sostiene el lugar:
la energía baila, lo hace curvar.

Un átomo muere pariendo un destello,
un fotón que viaja dibuja un ensueño.
Y el cosmos responde con suave armonía:
Energía y Masa, la misma poesía.

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