09/11/2021
Por José Ramón Crespo Jiménez.
REFLEXIONES EN TORNO A LA IDENTIDAD DE LOS GUAYENSES
Luego de varias jornadas investigando, y compartiendo pedacitos de historia de nuestro querido Guayos, no me canso de leer adjetivos relacionados con este pequeño- inmenso barrio.
Si para García Márquez, Macondo fue un refugio genial e imaginario; para nosotros, Guayos es un pueblito, (aún con tantos contratiempos); Real, de esperanza, y de quimera.
Calificativos como "terruño", "tierra natal", Patria chica" o frases hechas como "Guayos en el corazón" o el Guayos de mis sueños se repiten cada día.
Las primeras lecciones de identidad con mi pueblo, no las recibí en la escuela privada o pública de mi infancia. Las aprecié cuando allá por los años setenta del siglo pasado, compartí habitación en un curso de superación en una institución de La Habana. Allí estaban Manuel, Aloma y Almaguer.
Llegué a pensar que ellos eran del mismo pueblo, del mismo barrio e incluso que eran familias; pero no; Manuel era holguinero, Aloma, santiaguero y Almaguer, bayames; pero tenían una cosa en común: los tres eran orientales
Entre ellos se trataban como "nagues" usaban "el balde" en común, también las "cutaras" eran colectivas. Hablaban de guineo para referirse al plátano de fruta y su más lacerante insulto era espetarte: "no sea fanoso,compay"
Roberto, mi otro compañero de habitación, era habanero. Era distinto.
Yo era de Guayos, era villareño, también era diferente. Ellos no entendían de elevados, de parrandas o fiestas de barrios.
Hoy cuando nuestros primitivos habitantes,se reducen, por aquello de que allá,no importa si nos referimos a otro punto dentro del país, o a otro del primero,segundo o séptimo mundo,significa bienestar económico, los habitantes importados aumentan. Primero se les llamó "palestinos" después "naguitos",ahora "orientalitos" sin tener en cuenta la actual división político-administrativa.
Te los encuentras a "pululo" en Tres Palmas, La Esperanza, San Rafael, "El bloume caliente" o el propio centro del poblado.
En la CPA Elcire Pérez han constituido una comunidad. Pero esos, hasta hoy, viven en Guayos, pero no son de Guayos.
De Guayos es aquel que se encuentra con uno en la terminal de trenes o de ómnibus en la Habana y le pregunta, aún sin sentarse a esperar: ¿para dónde usted va?
Yo, voy para Guayos.
¿Usted es de allá?
Si.
Ah, ¿tu eres familia de "guarapito? y seguidamente le dice: Cuideme aquí el maletín que voy al baño. No lo pierdas de vista que llevo ahí un dinero y unas prendas. Un encargo de un amigo.
Y cuando abordas el transporte le empiezas a contar a tu hermano de Guayos, tus problemas con el cónyuge y en el centro de trabajo.
De Guayos es, quien siente un bombazo que a un ajeno le parecería un movimiento telúrico y el guayense, sólo atina a decir; la cantera está del carajo.
De Guayos es, quien en época de parrandas, al amanecer, suena un volador número 12 o !que se yo! Y de inmediato dice: "esa es la diana"
De Guayos es quien oye las trompetas y el repique de tumbadoras y cencerros y al instante comenta: ese es mi barrio.
De Guayos es el que sentía el lastimoso pito del central en señal de la pérdida de uno de sus hijos, y que significaba la salida del entierro. Aquella señal bastaba para que el guayense se preguntara ¿quién se habrá mu**to?
De Guayos es quien llega a la cola y dice: yo soy el último, conmigo vienen 14.
En fin de Guayos somos los nacidos y no nacidos aquí, pero como decía mi abuela,nos cortaron la tripa del ombligo acá y cuando subimos el elevado o bajamos la loma del ingenito y traspasamos el puente de los buenos, se nos sale aquello de ¡GUAYOS, CARAJO!