30/04/2018
Imponente a la vista, se levanta el complejo escultórico de concreto varios metros sobre un montículo y al cual se llega hasta la tribuna de forma rectangular, por una amplia escalinata de granito. Para los mineños, la plaza 26 de Noviembre constituye el lugar ideal para grandes encuentros que realzan el espíritu revolucionario de los pobladores.
El conjunto monumentario lleva este nombre en conmemoración al día en que se efectuó la famosa Reunión del Paradero de las Minas. Este suceso ocurrió en el año 1868, a pocos metros de la actual terminal municipal. Ante más de 300 personas reunidas, y la indecisión de algunos en cuanto a seguir las luchas contra el gobierno español, el Mayor tomó la palabra: enérgico alentó a los compatriotas a quitarse el yugo de España por la fuerza de las armas. Por tanto, el nombre escogido para la plaza, construida 118 años más tarde, dignifica la histórica gesta.
Las dimensiones del lugar, cercano a instituciones emblemáticas de la cultura y sobre todo, la ubicación al centro del poblado, fueron argumentos suficientes para erigir el monumento en este sitio. El mencionado terreno fue en los inicios del poblado, centro de intersección de las líneas férreas provenientes de las minas hasta encontrarse con la vía principal Nuevitas-Camagüey. Más acá en el tiempo, justo en la segunda mitad del siglo XX, luego de agotada la explotación en las minas, se habilitó en la zona una pista bailable con una tarima al frente y algunas cantinas en los alrededores para la celebración de fiestas populares. Pero fue el discernimiento y gran tino de la directiva del municipio de entonces quienes vislumbraron la necesidad de ejecutar un proyecto de una nueva plaza que diera fe de la significación histórica de los acontecimientos ocurridos en las inmediaciones del lugar.
Las obras comenzaron con prontitud: el movimiento de tierra y la demolición de antiguas estructuras no fueron obstáculos para que se concluyera en el tiempo previsto. Su inauguración fue en el año 1986 del siglo pasado. El conjunto está compuesto por ocho bloques de hormigón de forma irregulares, fundidos y luego trasladados al lugar; su escultor fue el joven camagüeyano Alsa Jalí Martínez. Consta de cinco elementos verticales y tres horizontales: simbolizan la firmeza de los principios revolucionarios de los próceres que forjaron la madre patria.
En uno de los elementos horizontales se aprecia un bajo relieve, ofreciendo al visitante la sensación de movimiento, en el que se representa a una caballería mambisa, alegoría a las luchas independentistas de la isla y en especial referente a las gestas liberadas en el territorio.
El diseño de anchas aceras en forma diagonal y asimétrica, ubicadas en varias direcciones, permiten el acceso de los transeúntes al centro de la plaza. El concreto mezclado con el granito ofrece dos tonalidades que contrastan en el suelo y muestran una delineación sencilla, pero moderna. Una serie de largos bancos rectangulares bordean los pasillos y en los terrenos aledaños, no cimentados, una arboleda ofrece sombra a los visitantes.
Con una capacidad para mil personas, el conjunto arquitectónico ha sido testigo de muchos actos de carácter solemne y que prestigian al poblado mineño. Aquí se conmemoran y celebran fechas de transcendencia y relevancia histórica. Además, se llevan a cabo galas culturales, celebraciones que traen a la memoria héroes y figuras emblemáticas de la cultura cubana.