26/08/2025
𝗖𝗔𝗠𝗜𝗡𝗔 𝗟𝗜𝗕𝗥𝗘, 𝗡𝗢 𝗧𝗘 𝗗𝗘𝗧𝗘𝗡𝗚𝗔𝗦
Hermano querido, la vida siempre tendrá espectadores. Si das un paso, hablarán; si te quedas quieto, también hablarán. Lo importante no es lo que dicen los demás, sino lo que dice Dios en lo profundo de tu corazón. Porque quien camina en la luz del Evangelio, sabe que no avanza solo.
Jesús mismo nos enseñó: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6). Y San Francisco, con su sencillez, nos recuerda: “Comienza haciendo lo necesario, después lo posible, y de pronto estarás logrando lo imposible”. Ese es el secreto de la perseverancia: no frenar por las críticas, sino avanzar por amor.
Camina libre. Camina ligero. Camina confiado. Nadie puede detener a un corazón que confía en Dios. Ni las voces de burla, ni los juicios, ni los tropiezos. Cada paso tuyo es una oración, cada intento es semilla de esperanza.
El Papa Francisco nos decía que “no podemos quedar al margen de la historia, debemos caminar juntos, cuidando nuestra casa común”. El mundo necesita tus pasos firmes, tus sueños auténticos y tu alegría de creer.
La vida no se trata de complacer opiniones, sino de cumplir la misión que Dios sembró en ti. Si hoy te detienes por miedo, mañana perderás la oportunidad de florecer. Atrévete, aunque tiemblen tus pies. Atrévete, aunque no todos comprendan. Atrévete, porque Dios camina contigo.
Al final, hermano, no importa cuántos te critican, sino cuánto confiaste en el Señor. Y créeme: cada paso dado con fe, vale eternidad
¡Paz y Bien!