22/04/2026
Este es el retrato de una perrita que llegó a mí a través de una historia compartida.
La obra fue un encargo de Elsa, una mujer mayor de Yopal que fue también una de mis primeras clientas cuando empecé a pintar sobre lienzo, años después de los primeros ponchos.
Hace unos meses nos encontramos y conversamos sobre Espiga (foto 5), la perrita que la acompañó durante mucho tiempo y que ya no está, y sobre cómo sentía que algo de ese espíritu seguía vivo en el carácter de esta nueva compañera de camino.
A partir de esa conversación tomé algunas fotografías y elegí la referencia donde su mirada revelaba mejor su perronalidad: esa mezcla de presencia, carácter y ternura que quise llevar al lienzo, pensando siempre en la conexión que representa para Elsa.