15/04/2026
| 📸 El archivo no es un fetiche curatorial: es un dispositivo de memoria histórica | Por: Mauricio R. Apolinar✍️
En una ciudad donde los lugares no cambian sino que se reescriben, la pregunta no es: ¿Qué vemos? sino ¿Qué dejaron de mostrarnos?
En la Calle 40 con 33, frente al almacén Éxito, una mano abierta pretende explicarlo todo. Biodiversidad, cinco anillos, lección urbana.
Pero vista sin ingenuidad, esa mano se parece demasiado a la de Thanos justo antes del chasquido. Y aquí, aunque nadie lo registre, algo sí desapareció.
Ese punto fue el Parque Carlos Marx.
Antes de cualquier nombre, fue un sistema: hombres sentados esperando a ser elegidos, pasaban camionetas, los dueños de finca miraban, trabajo decidido en segundos. Después lo llamaron sin pudor: Parque de los Varados. Una bolsa de empleo sin oficina.
El problema nunca fue lo que pasaba ahí. Estaba a la vista.
📅 1983: En pleno centenario de la muerte de Marx, ese mismo lugar recibió un busto. No como adorno, sino como gesto político. La obra, realizada por la artista Nelly Rojas, se instaló en una época cuando el arte no pedía permiso para existir en la calle: lo tomaba.
Eran años donde el movimiento estudiantil, las militancias como el MOIR y los colectivos artísticos entendían la imagen como herramienta de agitación.
Hoy no queda rastro institucional de eso. Ni placa. Ni relato.
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