08/02/2026
Así soy
Nunca supe medir lo que di,
ni lo que callé.
El alma no entiende de cálculos,
ni de balanzas que pesen afectos.
Cuando algo me brotó,
lo dejé fluir…
como río desbordado,
como lluvia que cae sin pedir permiso.
Pinté mi mundo a mi manera:
dibujé cielos,
borré mares,
encendí luz donde no había
y sembré sombra donde el brillo dolía.
He fallado, claro que sí.
¿Quién no tropieza
buscando sentido entre ruinas?
Morí muchas veces sin morir del todo,
pinté de negro lo que debió ser blanco,
pero cada error fue semilla,
cada caída, un despertar.
A veces la vida me pagó con ternura,
otras con silencio o despedida.
A todos los que pasaron por mi historia
los amé como supe,
los cuidé como pude,
y nunca —nunca—
quise herir a nadie.
Si algo dolió, fue sin quererlo.
Los que amé viven en mí:
algunos como brisa,
otros como cicatriz,
otros como hogar.
No los culpo, ni me culpo.
No fui perfecta,
fui humana.
Aprendiza del tropiezo,
adicta al intento,
propensa a improvisar.
Perdí. Me perdieron.
Perdoné. Me perdonaron.
La vida me ha sido un viceversa,
una danza entre dar y soltar,
entre ir y quedarse.
Las cuentas del alma
no se escriben en papel.
Todo lo que soy,
lo que doy,
lo que hago,
nace de un corazón sincero,
torpe a veces,
pero siempre vivo.
Erré mil veces,
y aun así, no sabría hacerlo de otro modo.
Así fui.
Así sigo.
Así respiro.
Así soy.
Autora _ Inma Bayón Granadero 🪷