Por: Luis Domingo Rincón B. (Domingó)
Las pinturas del maestro Isaías Malavera que por los días de diciembre 20 de 2018 a enero 20 de 2019 expone en la casa de la cultura Luis Roncancio de San Gil, contienen el misterio de la luz que se muestra solaz e irreverente, en espacios donde el silencio le roba al ruido su esencia.
Son doscientas obras que configuran una bitácora secreta de la luz, en espacios donde el tiempo se turba, ya que las escenas y los temas que se observan en cada pintura no pretenden ser una representación realista, los detalles están deliberadamente ausentes, no es interés del artista mostrar la materia de los cuerpos y las cosas, su volumen. Sino que estos sirven solo de excusa para mostrarnos una bitácora, una huella, un diario, de cómo la luz recorre los caminos de las cosas, para revelarnos finalmente su verdad.
La verdad de las cosas reveladas por ese recorrido de la luz, que Isaías nos muestra, ni siquiera es su plenitud iridiscente a la manera de los impresionistas, sino que son los rastros de una luz, ligada al tiempo que esta dura en recorrer los volúmenes de las cosas representadas por el artista. Para tales efectos el maestro Isaías Malavera recurre a la pincelada segura y ancha que perfila los volúmenes de manera absoluta como el carácter arisco de los santandereanos pero noble a la vez. Cada pincelada está cubierta de halos transparentes que ayudan a fijar esa idea de seguirle el rastro a la luz, antes de que esta se exprese plenamente y revele los secretos y detalles de los volúmenes.
La pintura de Isaías persigue la luz pero desde un momento antes que esta cubra las formas y posteriormente cuando esta empieza su nacimiento, hasta llegar a su esplendor. Por ello, las obras de Malavera, parecen en principio oscuras, los medios tonos se expresan tímidos y finalmente solo en muy pequeños lugares se siente la luz en su pleno despliegue, como una nota rotunda de victoria.
De esta manera, Isaías Malavera crea esa sensación de misterio que tienen sus obras, ya que dan la impresión de haber sido realizadas por un pintor que conoce la alquimia del tiempo. Es capaz de mostrarnos que la luz tienen temores e indecisiones pero que finalmente está destinada a su esplendor, porque recorre con sutileza y respeto los volúmenes y los espacios.
Por esta razón, por comportarse como un alquimista, su pintura envuelve diferentes momentos de la pintura Europea desde Rembrandt hasta Edvard Munch pero sin las preocupaciones que estos tenían, ya que Isaías es consiente que estos son otros tiempos, donde la fugacidad de las cosas y los sentimientos breves parecen norma. De ahí que la obra del maestro Malavera contiene aspectos simbólicos traslados a escenas, unas cotidianas y otras llenas de personajes, en las que se insinúan grandes dramas, pero que pasan irrelevantes ante las preocupaciones de las huellas de la luz que persigue el artista. Isaías sabe que escribir la bitácora de la luz, puede estampar más luz que los detalles que esta revelaría en su plenitud y gloria.
Las obras de Malavera son una metáfora de estos tiempos exigentes, donde se induce al individuo al supremo éxito, a la suprema realización, a brillar pos si mismos sin reparar en los contextos, sin fijarnos en la memoria y las dificultades mismas de la vida, son obras rebeldes que nos recuerdan que nuestra individualidad solo es posible a través de los demás, que nuestros éxitos son posibles únicamente porque otros nos apoyan. Son obras que nos invitan a la solidaridad y que nuestro éxito solo es posible, si incluimos en nuestro camino el respeto por los demás y su diversidad, como luz al final del camino.