25/07/2026
EN ESTOS BRACITOS.
Florece la primavera en nuestro querido Medellín y los árboles hacen gala de sus mejores colores.
La ciudad se llena de alegría preparándose para su tradicional Feria de las Flores, y mi corazón brilla al reencontrarme con Daniela y Andrea, quienes me visitan desde Copacabana con una nueva idea para decorar sus cuerpos y llevar con amor sus duelos.
Esta vez Dani quiere rendir un sentido homenaje a dos personas que vieron sus vidas segadas por un criminal que las arrebató de manera inesperada.
Este golpe impactó de forma indescriptible a su familia, que tanto los amaba y que, a raíz de esta pérdida, se desintegró un poco.
Nada comparable a lo que sintió ella, para quien su padrino y su primo eran supremamente importantes.
Aunque en su mente habitan todos los días, con este tatuaje espera resignificar su memoria y llevarlos consigo a todas partes. Pues aunque no cree en los cementerios, ni en que los restos conserven la esencia de quienes allí reposan, algo en la idea de sus cenizas depositadas en aquel lugar le causa una necesidad irrefrenable de ir a visitarlos, por lo menos, una vez al año.
Para Andre, este es su primer tatuaje, motivado también por el dolor más grande que ha experimentado en su vida: la pérdida de su padre.
Desde hace mucho tiempo sentía la necesidad de hallar algo que pudiera representar ese vínculo, y al ver este diseño, sintió que aquí estaba lo que buscaba.
La niña con el corazón en la mano representa la hija que continúa aquí, intentando con todas sus fuerzas alcanzar a quien tanto ama; y quien, desde una nube, también sosteniendo su corazón, la espera con amor infinito.
Amor que se plasma en un tercer corazón flotando entre los dos, para evidenciar que aunque hoy los separa la distancia, el sentimiento sigue siendo el mismo a través de los años.
Todo remata con la frase «Hasta volverte a ver», un decreto que expresa exactamente lo que ella siente: que después del adiós solo queda la esperanza de un feliz reencuentro.
Así, el recuerdo —algo inmaterial— la acompañará todos los días de su vida, mientras el tatuaje, de manera tangible, la hará sentir en todo momento que ahí, en ese bracito —su territorio sagrado— lleva a su padre consigo.
Qué difícil es para los seres humanos lidiar con esas ausencias que enlutan sus almas, y qué poder tienen los tatuajes para hacernos sentir desde este plano, que aún estamos en su compañía.
Dani. Andre. Mis más sinceros agradecimientos. Es un honor haber sido elegido para materializar tan importante símbolo en sus vidas.
Un abrazo gigante, chicas. Que encuentren sosiego en sus desvelos y un momento de paz para sus corazones.
Hijo mío… voy por ti, mi amor.