11/01/2026
…Por primera vez no quiero huir, por primera vez la rebeldía no es protección sino opción, por primera vez el pecho se siente tranquilo y liviano, por primera vez los hombros no cargan con cosas que no les pertenecen, por primera vez mis manos eligen construir de manera egoísta, por primera vez no tengo que luchar para que alguien vea mi valor ni para que mi mente se sienta cómoda con tareas que aborrece, por primera vez no quiero discutir con nadie para que las cosas se hagan mejor… tantas primeras veces que no lo son porque ya habían sucedido en mi mente y, aun así, lo siguen siendo.
Visité al médico más veces de las que quisiera, pedí ayuda menos veces de las que quisiera, me pregunté, me cuestioné y así mismo me respondí, me sentí sola, me sentí en compañía, aprendí nuevas cosas y olvidé otras, conocí lugares y personas hermosas, sentí amor y desprecio, discutí (como era de esperarse) y abracé con más aprecio el importaculismo, mis maestros siguen siendo los mismos pero mis preguntas son diferentes, tengo perro nuevo pero no tengo a mis gatos, recibí regalos y también los di, reafirmé que sobrepensar es mi poder pero olvidar también es elección, me despedí varias veces, sentí mucho y a la vez poco, publiqué por primera vez lo que escribo, lloré de emoción al verme parada en este instante, me felicité en silencio, reafirmé la fe tan hijueputa que siempre he tenido en mí y me reconocí valiente.
Otra vez fue diciembre y se sintió distinto, otra vez es enero y el agua que me corría por la cara ahora está en calma.
Por primera vez no quiero huir, solo quiero contemplar este momento presente como quien encuentra un tesoro.
Ela María, por vos todo.