24/05/2026
El relato del rock en Colombia suele escribirse con las tintas de las grandes capitales. Se habla con fervor de la masividad de Rock al Parque en Bogotá o de las asistencias en el festival Altavoz de Medellín. Sin embargo, en el sur del país, bajo el calor abrasador del Huila, se gestó de forma silenciosa una de las revoluciones sonoras más longevas de la nación: el Encuentro Departamental de Música Alternativa del Huila. Esta vitrina de resistencia artística vio nacer a bandas emblemáticas de la región como La Murga, Yersinia Pestis, Arkanot, Bilateral, Mr. Mohan, Fadua, La Tienda, Takina, Mangle, La Radio y Quinto Acorde. El evento, que germinó originalmente a finales de la década de los 90 bajo el nombre de "Rock al San Pedro", cambiaría más adelante su denominación a "Rock y Paz" hasta convertirse en el formato que conocemos hoy. Con esta evolución, no solo desafió la hegemonía del folclor tradicional en el Festival del Bambuco, sino que logró constituirse como una plataforma oficial e institucional que, en términos de antigüedad, supera a varios de los festivales más ruidosos y promocionados de las capitales colombianas.
Mientras Medellín apenas consolidaba los presupuestos participativos para fundar Altavoz en 2004, e Ibagué buscaba personería jurídica para su festival en 2001, Neiva ya sacudía las cabezas de los universitarios en plenas fiestas sampedrinas a finales de los 90. Se adelantó con creces a circuitos regionales hoy consolidados como Rock al Río en Rionegro (2006), Galeras Rock en Pasto (2008), Florencia Rock en Caquetá, Cali Underground en el Valle y Villavo Rock en los Llanos Orientales.