15/06/2026
Vas tranquilo a una cita con una chica guapísima, o sea, el ideal, pero ya sabes de antemano que no va a funcionar, que no estás a su nivel, que ella te va a ver y ahí mismo va a decidir todo. No es ni siquiera cosa de autoestima, sino de hechos: ese tipo de chicas no son para un tipo simple como uno. Pero al final resulta que ella te lleva a su casa después de tres horas hablando y no se baja de encima mío en toda la noche. El universo sabe cómo darte sorpresas