24/12/2025
MANIFIESTO DE PARTIDA
Teatro Escena3: cuando el viento cambia
Los marineros no abandonan el puerto por desprecio a la tierra firme,
sino porque han aprendido a leer el viento.
Saben que hay mareas que se quedan quietas demasiado tiempo
y otras que, aun con nostalgia, exigen zarpar.
Durante nueve años anclamos nuestro barco en Copacabana.
Allí levantamos una sala de teatro contra todo pronóstico,
como quien construye un faro con las manos desnudas.
En ese espacio, el nuestro, hicimos del teatro una forma de resistencia,
un acto cotidiano de fe en la cultura,
una insistencia amorosa en el encuentro.
Hoy el viento sopla distinto.
No partimos por cansancio,
partimos por convicción.
Porque el teatro, como el mar, necesita amplitud para crecer,
corrientes más generosas para no naufragar en el intento.
Decidimos trasladar el Teatro Escena3 a la ciudad de Medellín
buscando un espacio más amplio para la creación,
un territorio donde los procesos artísticos puedan expandirse
sin pedir permiso para respirar.
Buscamos un ecosistema cultural con recursos más sólidos,
con mayores oportunidades de crecimiento,
donde nuestra misión y nuestra visión encuentren diálogo,
apoyo y proyección.
Esta decisión no nace del olvido,
sino de una lectura honesta del territorio.
Copacabana ha sido casa, pero también ha sido límite.
Históricamente, la ausencia de políticas públicas culturales claras,
sostenidas y visionarias
ha dificultado la consolidación de procesos independientes
como el nuestro.
No lo decimos desde el reproche,
sino desde la experiencia acumulada
de quienes han intentado sostener el arte
más allá del aplauso ocasional.
En nuestras maletas no llevamos vacío.
Empacamos 22 obras en repertorio,
cientos de funciones,
miles de espectadores,
la memoria viva de cuerpos en escena
y la certeza de que el teatro que hemos construido
no depende de un edificio,
sino de una ética, una práctica y un sueño compartido.
A Copacabana le damos las gracias.
Gracias al público que fue nuestro pilar,
a quienes llenaron la sala,
a quienes creyeron cuando apenas comenzábamos,
a quienes defendieron este espacio como propio.
Ustedes fueron puerto,
fueron abrigo,
fueron razón.
Nos vamos, sí,
pero no nos vamos del todo.
Como en las novelas de viaje,
como en los relatos de mudanza y transformación,
partimos para volver distintos.
Como los personajes que cruzan el umbral
sabiendo que crecer implica dejar algo atrás
sin dejar de amarlo.
Hoy soltamos amarras.
No para huir,
sino para avanzar.
Con la esperanza de quien confía en el horizonte,
con la valentía de quien entiende
que también quedarse puede ser una forma de naufragio.
El mar nos llama.
Y nosotros, que siempre hemos vivido del riesgo y la escena,
respondemos.
Teatro Escena3