A CINE VINE

A CINE VINE Haremos fichas sobre personajes basados en textos de CINE Se fijarán los contenidos siguiendo autores clásicos del cine.

Hoy, en mi mesa de noche, JOSEPH CONRAD, El corazón de las tinieblas: Joseph Conrad El corazón de las tinieblas (fragmen...
12/03/2022

Hoy, en mi mesa de noche, JOSEPH CONRAD, El corazón de las tinieblas: Joseph Conrad
El corazón de las tinieblas (fragmento)

"La tierra parecía algo no terrenal. Estamos acostumbrados a verla bajo la forma encadenada de un monstruo dominado, pero allí, allí podías ver algo monstruoso y libre. No era terrenal, y los hombres eran... No, no eran inhumanos. Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que no fueran inhumanos. Brotaba en uno lentamente. Aullaban y brincaban y daban vueltas y hacían muecas horribles; pero lo que estremecía era pensar en su humanidad -como la de uno mismo-, pensar en el remoto parentesco de uno con ese salvaje y apasionado alboroto. Desagradable. Sí, era francamente desagradable; pero si uno fuera lo bastante hombre, reconocería que había en su interior una ligerísima señal de respuesta a la terrible franqueza de aquel ruido, una oscura sospecha de que había en ello un significado que uno -tan alejado de la noche de los primeros tiempos- podía comprender. ¿Y por qué no? La mente del hombre es capaz de cualquier cosa, porque está todo en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Júbilo, temor, pesar, devoción, valor, ira -¿cómo saberlo?-, pero había una verdad, la verdad despojada de su manto del tiempo. Que el necio se asombre y se estremezca; el hombre sabe y puede mirar sin parpadear."

Hoy, en mi mesa de noche, SIR BERNARD SHAW, El hombre y el superhombre: George Bernard Shaw Hombre y Superhombre (fragme...
12/03/2022

Hoy, en mi mesa de noche, SIR BERNARD SHAW, El hombre y el superhombre: George Bernard Shaw
Hombre y Superhombre (fragmento)

"Perdóname, Ana; no he hablado de lo que la mujer piensa en conjunto. He hablado de su opinión del hombre como s**o distinto. No es más cínica que su opinión de que ella es, por encima de todo, madre. Sexualmente, la mujer es el medio de que se vale la naturaleza para perpetuar su más alta finalidad. Sexualmente, el hombre es el medio de que se vale la mujer para cumplir lo más económicamente posible el designio de la naturaleza. La mujer sabe instintivamente que en tiempos remotísimos inventó al hombre, lo diferenció y lo creó para producir algo mejor que lo que puede producir el proceso unisexual. Mientras el cumpla el propósito para el cual le creó, le permite benévolamente sus sueños, sus locuras, sus ideales y sus heroísmos, siempre que su piedra angular sea la adoración de la mujer, de la maternidad, de la familia y del hogar. Pero, ¡qué precipitado y peligroso fue inventar un ser cuya única función consistía en que la fecundara! No tienen más que ver lo que ha sucedido. Primero se multiplicó el hombre en manos de la mujer, hasta que ha llegado a haber tantos hombres como mujeres, por lo que la mujer se ha visto en la imposibilidad de utilizar para sus propósitos más que una fracción de la inmensa energía que le dejó a su disposición al evitarle la extenuante tarea de la gestación. Esta superflua energía del hombre le ha ido al cerebro y a los músculos, y el hombre ha llegado a ser demasiado fuerte para que lo domine la mujer físicamente, y demasiado imaginativo y mentalmente vigoroso para que se contente con reproducirse. El hombre ha creado así la civilización sin consultar a la mujer, y tomando como si tal cosa su tarea doméstica como base de esa civilización.
[...]
Después de todo, un excelente perchero para colgar sus cínicos lugares comunes; pero ante todo, una tentativa del hombre para ser algo más que el mero instrumento del propósito de la mujer. Hasta ahora el resultado del continuo esfuerzo de la Vida, no sólo para subsistir, sino también para organizarse cada vez mejor y tener más clara conciencia de sí misma, no es, en el mejor de sus aspectos, más que una dudosa campaña entre sus fuerzas y las de la muerte y la degeneración. "

https://youtu.be/Qd3yuug9XU4
11/03/2022

https://youtu.be/Qd3yuug9XU4

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Hoy, en mi mesa de noche, EL MUNDO DE AYER, STEFAN ZWEIG: Stefan Zweig El mundo de ayer (fragmento)"De entre todas aquel...
09/03/2022

Hoy, en mi mesa de noche, EL MUNDO DE AYER, STEFAN ZWEIG: Stefan Zweig
El mundo de ayer (fragmento)

"De entre todas aquellas personas, las más dignas de lástima para mí (como si ya me hubiera asaltado un presentimiento de mi futuro destino) eran las que no tenían patria o, peor aún, las que, en lugar de una patria, tenían dos o tres y no sabían a cuál pertenecían. Por ejemplo, en un rincón del café Odeon se sentaba, a menudo solo, un joven que llevaba una barbita de color castaño y unas gafas ostentosamente gruesas ante unos penetrantes ojos oscuros; me dijeron que era un escritor inglés de gran talento. Cuando, al cabo de unos días, trabé conocimiento con James Joyce, rechazó rotundamente cualquier relación con Inglaterra. Era irlandés. Cierto que escribía en inglés, pero no pensaba ni quería pensar en inglés. Me dijo:
-Quisiera una lengua que estuviera por encima de las lenguas, una lengua a la que sirvieran todas las demás. No puedo expresarme del todo en inglés sin incluirme en una tradición.
No lo comprendí muy bien, porque no sabía que entonces ya estaba escribiendo su Ulises ; sólo me había prestado su libro Retrato de un artista adolescente , el único ejemplar que tenía, y su pequeño drama, Exiles, que yo precisamente quería traducir para ayudarlo. Cuanto más lo conocía, más admiraba su fantástico conocimiento de lenguas; tras aquella frente redondeada, moldeada a martillazos y que brillaba como porcelana bajo la luz eléctrica, estaban estampados todos los vocablos de todos los idiomas y él jugaba con ellos y los mezclaba de una manera brillantísima. En cierta ocasión me preguntó cómo traduciría al alemán una frase difícil de Retrato del artista y juntos probamos la solución en italiano y en francés; él tenía preparadas para cada palabra cuatro o cinco traducciones en cada lengua, incluso dialectales, y sabía su valor y peso hasta el último matiz. Pocas veces lo abandonaba una cierta amargura, pero creo que en el fondo era esa irritación la fuerza interior que lo volvía vehemente y creativo. El resentimiento contra Dublín, contra Inglaterra y contra ciertas personas había adoptado en él la forma de una energía dinámica que sólo se liberaba en la obra literaria. Pero él parecía amar esa dureza suya; nunca lo vi reír ni de buen humor. Daba siempre la impresión de una fuerza oscura concentrada en ella misma y, cuando lo veía por la calle, con los delgados labios estrechamente apretados y caminando siempre con pasos apresurados, como si se dirigiera a algún lugar determinado, me daba cuenta de la actitud defensiva y del aislamiento interior de su carácter mucho más que en nuestras conversaciones. Por eso después no me sorprendió en absoluto que fuera precisamente él quien escribiese la obra más solitaria, la menos ligada a todo y que se abatió sobre nuestra época como un meteoro. "

Hoy, en mi mesa de noche, IDRIES SHAH, El monasterio mágico: Idries ShahEl monasterio mágico (fragmento)"Un erudito desc...
08/03/2022

Hoy, en mi mesa de noche, IDRIES SHAH, El monasterio mágico: Idries Shah
El monasterio mágico (fragmento)

"Un erudito desconocido se acercó a un maestro Sufí y le hizo una pregunta estúpida.
-¡Vete de aquí! -dijo el Sufí.
El erudito se fue, afirmando en voz alta que el Sufí no hubiese podido ser educado aunque lo hubiera intentado y que era, además, un ignorante engreído.
Otro filósofo, que se interesó por la actitud del Sufí pero no acertaba a explicársela, preguntó el motivo de tal conducta.
-¡Oh, amigo! -exclamó el Sufí-. Nunca interpretarás esa conducta con las normas sentadas por las «reglas» que tratas de aplicar. La podrás entender sólo con las normas de «momentos». En aquel instante tuve una posibilidad de causar menos daño al sabihondo sacándomelo de encima «impacientemente» que lo que hubiese conseguido (por razón de su carácter) con refutaciones, con argumentos razonados o con cualquier otro de los recursos alternativos habituales.
-¿Pero y la reputación? Por ejemplo, ¿en tu condición de hombre cortés y medido?
-La reputación de un jardinero se produce con la aparición de las flores, no con la preparación de la tierra; y la reputación de un agricultor proviene de la cosecha y no de la siembra de semillas. Si a cada momento suspendieran sus tareas para atender a la reputación, ¿Dónde habría flores y dónde cosechas? -terminó diciendo el Sufí. Por eso los sabios han dicho: «El traje de seda concita admiración y no provoca ningún resultado real; por lo tanto, viste de lana, hasta que ésta se transforme a su vez en prenda de orgullo». "

Hoy, en mi mesa de noche, CORRESPONDENCIA DE RILKE A LOU ANDREAS SALOMÉ: Rainer Maria Rilke Correspondencia con Lou Andr...
28/02/2022

Hoy, en mi mesa de noche, CORRESPONDENCIA DE RILKE A LOU ANDREAS SALOMÉ: Rainer Maria Rilke
Correspondencia con Lou Andreas Salomé (fragmento)

"Quizás, querida Lou, quizás. Pero mi situación ¿no es tanto peor por cuanto ha sido preparada en lo más profundo de mí, puesto que me he desarrollado hasta formar algo tan complicado? Un año de intervalo separa el Narciso y el poema del otro día, un año apático, y cuando vuelvo la vista atrás tengo la impresión de ser tal como ahora, todavía más entorpecido, más impenetrable, más mu**to. Hasta que semejante tarea me haga justo levantar el brazo; pero con qué rapidez vuelve a caer y quedo sin poder recuperarme... Mi cuerpo se ha hecho semejante a una trampa; lo que recibía para transmitir, lo atrapa de un bocado y lo guarda; superficie llena de trampas en las que languidecen impresiones atormentadas; zona petrificada sin conductibilidad; y en las profundidades más alejadas, como en el seno de un astro que se ha enfriado, el fuego maravilloso que ya apenas puede brotar más que de modo volcánico, aquí y allá, como fenómenos que, para la indiferente superficie, son como una devastación, que siembra la confusión y el peligro. ¿No es acaso éste el esquema de una enfermedad real, esta descomposición de la vida en tres zonas, de las que la más superficial exige excitaciones, puesto que no puede ya ser alcanzada ni agitada por la violencia de los fuegos internos...?
¡Yo era uno en mi juventud a pesar de todas mis angustias!
Probablemente irreconocible en conjunto, pero totalmente reconocido, tomado a pecho, luego. Malo hasta la abyección, y sin embargo, tan misteriosamente apto para la curación. Que una alegría revoloteaba en torno a mi rostro... inmediatamente
invadía la más secreta región de mi alma; que respiraba el aire matutino... y la ligereza y el garbo inicial de la mañana me penetraban de parte a parte, alcanzando todos los grados de mi naturaleza; si, a veces, probaba un fruto, se fundía en mi boca, y sentía, al igual que una palabra del espíritu que se licuara, la sensación de su indestructible éxito en sí mismo, y el puro goce de ese fruto se esparcía con igual intensidad por todos los vasos sanguíneos visibles e invisibles de mi naturaleza. "

A 4 OJOS recuerda hoy, en HOMBRES DE CINE4 A HARRY LANGDON EN IMÁGENES:
27/02/2022

A 4 OJOS recuerda hoy, en HOMBRES DE CINE4 A HARRY LANGDON EN IMÁGENES:

23/02/2022

Hoy, en mi mesa de noche, MAKSIM GORKI, La madre: Maksim Gorki
La madre (fragmento)

"Paul estaba sentado al lado de Natacha: era el más guapo de todos. La joven, inclinada sobre su libro, echaba hacia atrás, a cada momento, los cabellos que le caían sobre la frente. Sacudía la cabeza, y, bajando la voz, dejaba el libro para hacer algunas observaciones de su cosecha, mientras su mirada resbalaba amistosamente sobre el rostro de sus oyentes. El Pequeño Ruso apoyaba su amplio pecho en el ángulo de la mesa, bizqueando sobre su bigote, del que se esforzaba en ver las puntas rebeldes. Vessovchikov estaba sentado en su silla, rígido como un maniquí, las manos en las rodillas, y su rostro glacial, desprovisto de cejas, con los labios delgados, no se movía más que una máscara. Sus ojos estrechos miraban obstinadamente los destellos del cobre brillante del samovar: parecía que no respiraba. El pequeño Théo escuchaba la lectura, removiendo silenciosamente los labios, como si repitiese las palabras del libro, en tanto que su camarada, inclinado, los codos en las rodillas, las mejillas en el hueco de las manos, sonreía pensativo. Uno de los muchachos que vinieron con Paul era pelirrojo, de cabello rizado: sin duda tenía ganas de decir algo, porque se agitaba con impaciencia. El otro, de cabello rubio muy corto, se pasaba la mano sobre la cabeza, que inclinaba hacia el suelo, y no se le veía la cara. Se estaba bien en la habitación. La madre sentía un bienestar especial, desconocido hasta entonces, y mientras que Natacha, volublemente, continuaba su lectura, ella recordaba las fiestas ruidosas de su juventud, las palabras groseras de los jóvenes, cuyo aliento apestaba a alcohol, sus cínicas bromas, Ante estos recuerdos, un sentimiento de piedad hacia sí misma le mordía sordamente el corazón.
[...]
Caminaba levantando mucho los pies, sin doblar las rodillas, hiriendo el suelo de modo provocador. A la madre le dio en los ojos el brillo de sus botas.
A su lado, un poco más atrás, caminaba pesadamente un hombre bien afeitado, de alta estatura y espeso bigote gris; vestía un largo abrigo gris forrado en rojo, y unas franjas amarillas ornaban sus pantalones. Como el Pequeño Ruso, cruzaba las manos a la espalda y, levantando las espesas cejas grises, miraba a Paul.
La madre miraba más de lo que sus ojos podían abarcar; en su pecho estaba clavado un grito, pronto a estallar, a liberarse en cada suspiro. Este grito la ahogaba pero ella lo contenía comprimiéndose el pecho con ambas manos. Atropellada por todas partes, vacilaba pero continuaba avanzando sin pensar, casi sin conciencia. Sentía que detrás de ella el número de personas disminuía sin cesar; la ola glacial venía a su encuentro y los dispersaba.
Los jóvenes de la bandera roja y la espesa cadena de los hombres grises se acercaba rápidamente, se percibía con claridad el rostro de los soldados, que parecían estirarse a todo lo ancho de la calle, unificados en una banda estrecha de un amarillo sucio. Ojos, de colores varios, miraban de modo desigual, y las delgadas puntas de las bayonetas brillaban con destello cruel. Dirigidas contra los pechos, separaban y desmigaban de la masa a las gentes, sin tocarlas siquiera. "

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