21/05/2021
Tiempo de Renovación
Hoy la Iglesia a través de la Compañía de Jesús, nos regala a los Religiosos, Religiosas y todos los que se impregnan de la Espiritualidad Ignaciana la apertura del Año Ignaciano, tiempo en el que conmemoramos los 500 años de la herida de Iñigo López de Loyola, causada por una bala de cañón.
El tiempo de convalecencia le permite revisar su vida y tomar conciencia de lo que el Espíritu le pedía ante la voluntad de Dios Padre.
Hoy, al conmemorar este acontecimiento, nos sentimos movidos a llevar a nuestro corazón la conversión de Iñigo López de Loyola a Ignacio de Loyola, que posteriormente se hace Santo, pues esa misma experiencia de transformación es para nosotros hoy un llamado profundo al discernimiento personal y comunitario.
Un discernimiento que nos hace ser cristianos revolucionarios en busca de un mundo mejor, de un Reino de Dios más justo e igualitario, que nos lleva a Ver, Juzgar y Actuar ante todo el estado de cosas que nos produzca una deshumanización de una realidad social, económica, política y religiosa.
Que esta apertura del Año Ignaciano “2021-2022” sea para cada uno de nosotros (especialmente los colombianos) una verdadera y sincera mirada que capte el pleno sentido de constituirnos unos a otros como hermanos, especialmente los que son distintos a nosotros.
Donde cese la indiferencia, desigualdad, violencia y todo acto que nos convierta ciegos, sordos y mudos ante la realidad que nos rodea. Pidámosle entonces la gracia al Señor, que a modo de San Ignacio de Loyola podamos comenzar a ver todas las cosas nuevas en Cristo Nuestro Señor.
Fray José Leonardo Esquivel González, SJ