31/12/2018
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Carta de despedida: Para nuestros amigos.
Amigos, seguidores, conejos de nuestra madriguera y de otros hábitats, caminantes de nuestro espacio cultural La Casa de las Garzas: hace dos años, en esta ciudad donde muchas veces se nos hace difícil batallar en la cultura, las artes, las expresiones alternativas y las ideas diversas, nació un espacio pensado para aquellos que muchas veces nos sentimos inadaptados, diferentes y con algo para decir a través del encuentro, la lectura, la escritura y la creación. Hace dos años cinco garzas nos arriesgamos a darle inicio a un proyecto de ciudad que convertimos en realidad impulsadas por el deseo y la idea romántica de hacer de la cultura algo diferente. Alimentadas por el ánimo quimérico de Diana Castellanos, a quien siempre agradeceremos el haber juntado a este montón de garzas en una casa, dimos inicio a muchos encuentros, exposiciones, obras de teatro, dibujerías, charlas, aquelarres, laboratorios, talleres, palabras, conciertos etc. El tiempo fue marchando y en su camino sólo nos dejó a tres garzas que decidimos insistir y persistir hasta el final, asumiendo batallas que nos pusieron al límite, que nos enfrentaron a nuestras propios miedos y
y que también nos hicieron personas diferentes. Esas garzas fuimos Laura, Marcela y Andrea. La Caja, Old Machine y Pata de Conejo.
Muchas personas llegaron a esta casa, transitaron y se quedaron, transitaron y se marcharon, otros nos abandonaron, nos olvidaron y no volvieron, nos pusieron a prueba sobre nuestra humanidad y nos hicieron aprender muchas veces a las malas el verdadero valor de la fortaleza, de la fuerza sin fuerzas, de la valentía para no dejarnos desvanecer en un contexto tan utópico que sostuvimos por nosotras mismas sin recibir recursos de otras fuentes.
Pero en ese camino algunos otros sí se quedaron para ayudarnos a seguir, a levantarnos para continuar caminando, para tomar pola en nuestro patio en las tardes de sol junto a nuestro emblemático árbol de Feijoas y por ello se quedarán por siempre en nuestra memoria, en nuestra mente, por su apoyo incondicional y entrañable que superó nuestras expectativas. Pero toda batalla tiene un fin.
Hoy nos despedimos de todos ustedes con mucha gratitud y mucho amor, porque de todos estos momentos nos queda el habernos arriesgado, el intentar hacer visible un lugar imaginario, nos queda la felicidad de haber hecho lo que quisimos, y nos vamos caminando hacia nuevos lugares después de habernos descubierto a nosotras mismas una y otra vez, haciendo la diferencia a través de la resistencia. Este 2018 nos ha embarcado en un viaje donde la brújula se nos perdió muchas veces al igual que nuestro mapa de navegación. Este 2018 fue una travesía hacia la incertidumbre, el vacío y la soledad, y en esos puertos aprendimos a entender que soltar es crecer, que lo que se mueve no se estanca, y que la vida es mucho como para ser insignificante.
Nos vamos sí, pero quedaremos en los rumores, en las historias, en los encuentros de amigos que en cinco o diez años estarán hablando de que alguna vez existió un lugar que volaba piloteado por tres garzas, quedaremos en las voces, en los recuerdos y en nuestras propias memorias.
Hasta siempre queridos amigos. Gracias infinitas por habitar nuestra casa y nuestros corazones.
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Ph: David Beta.