08/04/2020
Primer capítulo del libro ‘Ray Barretto, fuerza gigante’ de Robert Téllez
Robert Téllez de Radio Nacional presenta su primer libro: Ray Barretto, fuerza gigante (Unos & Otros Ediciones. Miami, FL), una publicación que explora la vida y obra de uno de los grandes percusionistas de América Latina: Ray Barretto.
“Esta obra es una crónica, producto de una investigación periodística que tomó un poco más de cinco años. Durante este proceso programé varias sesiones de entrevistas con músicos que hicieron parte de la orquesta de Barretto en sus distintas etapas y otros que compartieron con Ray en las Estrellas Fania. La narración está hecha a partir de los testimoniales de: Adalberto Santiago, Tito Allen, Rubén Blades, Ray de La Paz, Orestes Vilató, Johnny ‘Dandy’ Rodríguez, Tony Fuentes, Jimmy Delgado,z, Ángel Fernánde Sal Cuevas, Ricky González, Pablo ‘Chino’ Núñez, Oscar Hernández, Eddie Montalvo, Papo Lucca, Luis ‘Perico’ Ortiz, entre otros. También los testimoniales entregados por Jon Fausty, ingeniero de grabación de Fania Records y de Izzy Sanabria, el ilustrador de varias de las portadas de los discos de Barretto” señala Robert Téllez, autor de esta obra.
Una de las anécdotas en la trayectoria de Barretto tiene que ver con el gran Charlie Parker:
“Una noche, a inicios de la década del cincuenta, se anunciaba la presentación del genial saxofonista Charlie Parker en el Apollo Bar. Parker llegó tarde a la presentación, y dado que el público estaba compuesto en buena parte por músicos, entre ellos Barretto, se decidió matizar la espera con una sabrosa descarga. Todo parece indicar que, ante el eufórico goce, no muchos de los asistentes se percataron de la presencia de Parker en el club, pero el encargado comenzó a solicitar que todos los músicos dejaran libre la tarima. Cuando Charlie Parker sube al escenario y los músicos comienzan a bajar, Charlie le pone la mano a Ray en su hombro y le dice: ¡Tú, quédate! Y esa noche tocó con el pianista, el bajista y el baterista. Al final, Ray se quedó tocando con Charlie Parker en el club por dos semanas.
El libro de 202 páginas dedicadas a la trayectoria de Barretto, incluye un prólogo escrito por el profesor Elmer González C, Productor de los programas: ‘Son del Caribe’ y ‘Son de Cuba’ que se emiten por Radio Universidad de Puerto Rico. La fotografía de la portada fue realizada por el reportero gráfico puertorriqueño Julio Costoso y corresponde al concierto ofrecido por Ray Barretto y su formación de jazz en el Centro de Bellas Artes de San Juan el 8 de septiembre de 2005.
Robert quiso compartir con los lectores de la página de Radio Nacional y amantes de la salsa el primer capítulo de su libro: Indestructible. Cedido por el autor. Libro: Ray Barretto - Fuerza Gigante.Unos & Otros Ediciones.
Primer capítulo
Indestructible Ray Barretto
Para el año 1971, uno de los más productivos en su carrera, Ray Barretto había logrado consolidar un nuevo gran hit. Se trataba de “Quítate la máscara”, de la pluma de Hugo González. Algo similar no ocurría para la agrupación desde los tiempos de “Watusi”. Los miembros del grupo vivían realmente un momento estelar, pero distinto a lo que pudiera pensarse, no existían arrestos de estrellato individual en ninguno de ellos. “Cuando uno tiene la posibilidad de juntarse con Barretto, que era tan estricto y responsable, se forja una mayor disciplina y se dedica únicamente a hacer buena música” (1), refiere el vocalista Adalberto Santiago.
Ese mismo año, de manera paralela, el cantante Ponceño José “Cheo” Feliciano, cerraba uno de los capítulos más oscuros de su vida. Durante varios años, Feliciano estuvo atrapado por las dr**as. Con el apoyo de su familia decidió retirarse temporalmente de los escenarios y en diciembre de 1969, retornó a Puerto Rico en busca de rehabilitación. Así, encontró los Hogares Crea Inc., entidad privada fundada por Juan José García Ríos en 1969 en San Juan, dedicada al tratamiento de dependientes, bajo el lema: “El adicto tiene cura, Crea lo asegura”.
Durante ese período, el cantante fue visitado de manera constante por su entrañable amigo, el compositor Catalino Curet Alonso y el presidente del sello Fania, Jerry Masucci, quien estaba muy interesado en firmarlo para su catálogo, por sugerencia de Ray Barretto.
El propio “Cheo” lo recordó de ésta manera: “Estuve voluntariamente en los Hogares Crea por tres años, encontrándome a mí mismo. Barretto le había insistido a Jerry para que yo fuera parte de ese fabuloso elenco de las Estrellas de Fania. Él insistió tanto (…) y cuando fuimos a hacer la grabación, me brindó una sonrisa muy linda y me dijo: ‘lo logramos, Cheo’”. (2)
En Agosto de 1971 se propicia una nueva reunión de las Estrellas de Fania. Tras un encuentro entre Masucci y el promotor de espectáculos Ralph Mercado, se escogió como lugar para realizar un nuevo concierto, esta vez en el Cheetah, un local de baile en Manhattan ubicado en el 310 de la calle 52, entre Broadway y la 8a Avenida.
Por medio del pianista Larry Harlow se contactó a Leon Gast, cineasta y publicista neoyorquino que había hecho la ilustración para las carátulas de los dos volúmenes de “Fania All Stars Live At The Red Garter”. Con el ánimo de dejar registrado visualmente este nuevo encuentro surgió luego el documental ‘Our Latin Thing’ (Nuestra Cosa Latina), dirigido por Gast y estrenado en el Cine 2 Theather el 19 de julio de 1972.
En esta sesión del colectivo se destacaron los temas “Anacaona”, “Ponte duro”, “Quítate tú”, “Abran paso”, “Lamento de un guajiro”, “Ahora vengo yo” y “Estrellas de Fania” y, desde luego, la presencia de Ray Barretto y su cantante estelar Adalberto Santiago fueron aceptadas y ovacionadas por parte del público aquella noche del 26 de agosto, fecha que históricamente ha sido dada en catalogarse como la del inicio del boom de la salsa.
Durante la interpretación de “Quítate tú”, una descarga de más de 16 minutos de duración, Barretto protagoniza una improvisación memorable, llegando a un punto de tal euforia tras los toques del tambor que termina golpeando la conga contra el piso de la tarima. Sin duda uno de los momentos más emotivos del concierto, que por fortuna quedó registrado para la posteridad en “Our Latin Thing”.