19/03/2026
Recorrido por una habitación antigua en Jericó Encantado
Al cruzar el umbral de esta habitación antigua, el visitante se adentra en un espacio donde cada objeto narra silenciosamente la vida cotidiana de otros tiempos, evocando la intimidad y las costumbres de una época que aún palpita en la memoria de Jericó.
En un rincón reposan las poncheras y bacinillas de peltre, elaboradas con una resistente aleación de estaño, cobre y antimonio, recubiertas de esmalte. Estas piezas, de uso esencial en el aseo personal, fueron comunes desde la Edad Media hasta comienzos del siglo XX, testigos discretos de la rutina diaria en los hogares.
Dominando la estancia, se encuentra la cama tallada a mano, una obra que trasciende su función para convertirse en símbolo de estatus, arte y permanencia. Sus formas, cuidadosamente trabajadas, recuerdan una tradición milenaria donde la madera cobraba vida en manos de artesanos, evolucionando desde estilos ornamentados hasta expresiones más sobrias y rurales.
Junto a ella, el tocador antiguo de mujer revela un universo íntimo. Este mueble, heredero de antiguas cajas de cosméticos, fue concebido para el cuidado personal: peinarse, perfumarse y prepararse para el día. Sus espejos, cajones ocultos y compartimentos guardaban no solo objetos, sino también secretos y rituales cotidianos.
En la pared, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús aporta una dimensión espiritual al espacio. Su iconografía se remonta a las apariciones de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII, consolidándose como un símbolo de fe profundamente arraigado en los hogares.
Cubriendo la cama, las cobijas de crochet, tejidas con paciencia y dedicación, aportan calidez y delicadeza. Cada puntada refleja el tiempo invertido y el cariño de manos anónimas que, hilo a hilo, construyeron abrigo y tradición.
Este recorrido no solo presenta objetos antiguos, sino que invita a contemplar una forma de vida donde lo cotidiano estaba impregnado de significado, oficio y memoria. En Jericó Encantado, esta habitación se convierte en un puente entre el pasado y el presente, rescatando la esencia de lo que fuimos para comprender mejor lo que somos.