28/04/2026
Hay dolores que no se ven en la piel,
pero caminan por dentro como si tuvieran dueño.
En ANATEMA, Arturo no llega enfermo…
llega cargado.
Cargado de noches que no se explican,
de presencias que aparecen y desaparecen,
de un cuerpo que ya no le pertenece del todo.
—“A mí me están haciendo brujería”— dice.
Y no lo dice con miedo… lo dice con certeza.
Pero hay silencios más duros que el castigo.
Y a veces, la incredulidad también hiere.
Su madre no ve lo que él siente.
Le habla de Dios, de cordura, de “no pensar bobadas”.
Porque hay cosas que, si no se han vivido,
parecen imposibles.
Este fragmento no habla solo de brujería.
Habla de lo que una cultura sabe…
y otra decide negar.
Porque en muchos territorios,
lo invisible también tiene memoria.