29/08/2026
AL SON DEL PASO
Camino, acelero el paso, le sigo el ritmo a un trabajador que va retrasado, me mira con desconfianza.
- ¿me va a robar?,¿me va a robar?
- Escucho el eco de su mente, esa mente que lo pone alerta, Jajajaj; mejor me desvío; desde lejos vuelvo la mirada al hombre e imagino su conciencia replicando:
-“ahhhhh, que alivio, solo fue un mal momento”.
Paso la hoja y encuentro a un personaje con diez perros de diferentes razas.
- Oye y ¿tu recorrido es muy largo?
-Observo como te llevan a rastras, mejor dicho, de la lengua.
-Jajajaj, Es mi tarea diaria.
-Sonrío y sigo mi camino.
-Ya el sol esta fuerte, sus rayos penetran en mi cuerpo al traspasar la delgada tela de mi camibuso.
-Se que en la próxima esquina está don Miguel, el de la chaza con venta de jugos, tinto y fritos, allí me tomaré un fresco y delicioso jugo de naranja para continuar mi rutina diaria de caminada.
-Hoy no tengo compañía, mis pasos de forma caprichosa me dirigen, me dejo guiar, acelero, mermo, hablo conmigo mismo, me pregunto, me respondo; me regaño, me doy cariño; todo un contraste de emociones, un juego de palabras que van de un lado al otro en mi pensamiento como las rutas aéreas que se entrelazan, pero no se chocan, solo te ponen alerta.
-Don Miguel buenos días, voy camino de regreso, estoy acalorado, mi cuerpo pide un refrescante jugo de naranja o zanahoria, ¿me sirve un vaso por favor?
-Si señor, con mucho gusto, ¿desea que le mezcle vitaminas o energizante?
-No señor, así solito
-Este bendito liquido pasa por mi garganta de una forma prodigiosa, tomo sorbos grandes, termino, le pago a don Miguel y prosigo mi camino.
-Muchas gracias don Miguel, que tenga un feliz día.
-Bueno señor, igualmente, es con mucho gusto, siempre a la orden.
-Hoy como que es el día de los encuentros, allá viene don Gustavo, aquel personaje de avanzada edad, con dificultad para caminar, tiene problemas de hernia inguinal, es bastante temperamental y obstinado, aun con limitaciones sale diario en las mañanas apoyado en su bastón buscando sustento, el que proviene de las personas que le ofrecen ayuda monetaria.
-Buenos días don Gustavo, ¿Cómo esta?
-Bien mijo, muy enfermo.
Dirige su mano al atado, ese bulto que sobresale en medio de sus piernas.
-Me dicen que me haga operar, otros me dicen que me tienen que cortar un pie, que tengo gangrena.
-Yo no me hago operar, yo no tengo quien vea por mí.
Tomo un billete, se lo entrego y después de su gesto de gratitud, prosigo mi camino de regreso.
Definitivamente, el caminar propicia encuentros que me ponen a reflexionar, a valorar una condición de vida muy tranquila, muy simple en medio de la profundidad que implica. Llegan a mí unas vibraciones tan bonitas, que conmueven mi alma, aceleran mis sentidos y propician muchas ganas de transmitir y compartir.
Día a día al son del paso, mi vida transcurre y encuentra más motivos para elevar la mirada al cielo y agradecer.
Joaquín Emilio