13/03/2026
MySelf ( De mi autoría )
¿Qué vas a hacer
con el corazón roto
y los sueños ahora fugaces?
¿Retornarás al bucle
cargado de expectativas
y experiencias mal desarrolladas?
Quizá, más bien,
te enaltezcas por aún preservar
la llama sagrada entre tus palmas —
apenas una chispa que casi se extingue—.
Llegarán a tocar tus manos suaves,
a derretir su rostro en ellas;
será apenas un intento de arrebatar,
de un bocado voraz,
el poco brillo que lograste conservar.
Entonces llorarás sin parar,
porque ese lucero refracte en tus ojos
la esperanza que aún preservabas
y llamabas amor.
Te invito a no extender más
esa luz en tus manos;
te invito a hacerla fruto
en tu centro.
Te invito a cenarla con el corazón,
a reparar, una vez más,
este corazón roto.
Construyamos alrededor de esa luz —
ya no expuesta en las palmas—
sino en el centro fortificado
de nuestro propio corazón.
Las heridas abiertas sangran otra vez,
pero de tanto abrirlas
aprendemos a habitarlas,
a reconocer el dolor.
Saber cómo duele
es saber cuán profundo puedes limpiar.
A ti, MySelf,
te pido perdón.
Te agradezco.
Y también te perdono.