08/01/2022
- Relatos de la historia de Ethealle
El colegio Idowin, mejor conocido como el colegio de magos de Ethealle es el lugar más grande en este mundo en el cual se enseña una de las tantas disciplinas que todos pueden moldear: la magia.
Posee su nombre por el primer profesor que dictó clases sobre el uso de magia para los plebeyos del reino. La magia estaba reservada a usarse solo para los altos rangos del reino y para algunos parientes de estos, por lo que todo plebeyo tenía capacidad nula para usar esta; pero fue en el año 3.010 de la primera que uno de los cercanos al en ese entonces rey, Dolgas Tarfavir, fue con los gentiles y les mostró directamente la magia, y les enseñó a usarla durante unos cuantos días. El rey de había enterado de esto, pero al ser aquel hombre, Idowin Quinzal, cercano suyo, quiso ver lo que acontecía. Idowin con algo de temor siguió con sus enseñanzas durante varios días más, usando ahora un pequeño hogar para dictar sus clases. Este hogar estaba separado de las grandes cantidades de casas, con un espacio de unos doscientos metros de ancho y largo; esto debido a que antiguamente ahí habitaba un sátiro, al cual temía la gente por creerlo un brujo que practicaba magia oscura. Vieron miembros del consejo del reinado que estas clases cada vez se daban más, y que las personas aprendían rápido sobre la magia, así que decidieron poner un alto, pero el rey denegó aquello, diciendo que podrían de ello sacar dinero. Y fue el rey contando a Idowin que tendría que cobrar a sus alumnos para enseñarles. Esto no le gustó a Idowin, pero tuvo que hacerlo para no ser apresado; y día después de aquella charla con el rey, pedía pagos por enseñar sobre la magia. Esto le fue bien, pues recibía bastante por día, pero debía dar más del setenta por ciento al rey como impuesto. Sin embargo con el menos del treinta por ciento que recogía diariamente pudo ir pagando materiales y mano de obra para engrandecer su casa de estudio. Aquella triste casa de menos de 6 metros de ancha se fue agrandando. Expandieron sus muros a los casi doscientos metros que había alrededor, y para un futuro se haría un piso superior para dormitorios de estudiantes más recurrentes. El rey vio oportunidad en aquella edificación, que dos años después del comienzo de su construcción ya tenía la segunda planta y estaba en un estado tan bueno como el de el palacio, hecho de mármol con espacios cincelados. Mandó a algunos de sus cercanos a ir con Idowin y enseñar también sobre la magia para así ganar más dinero para el rey. Para ese mismo año ya habían cuatro hombres más enseñando de la magia aparte de Idowin, y la gente estaba más complacida por aquello, pues tendrían más oportunidades de conocer de la magia y de más de un experto.
Pasados años, setenta y cuatro en total, el lugar de enseñanza ahora era el cuatruple de grande de lo que era en un inicio. Teniendo ahora ocho plantas y midiendo más de ochenta metros de altura y mejorando su arquitectura con patios y cuartos tanto para alumnos como para profesores, y sería este ahora un colegio formal, Colegio Idowin. El rey dejaría en paz a Idowin dejándolo al fin en paz con su colegio y clases, teniendo ahora mayor reconocimiento y llegando gente de todos lados del país para estudiar ahí. Por lo mismo se hicieron tabernas con fin de albergar a los visitantes y estudiantes del colegio.
Para el 3.249, muchos años después de la finalización de la edificación del colegio, Idowin junto a todos los magos de alto rango que formaban parte de la corte real y en conjunto con el mismo rey lograron crear un artefacto que contenía tantas partículas de magia que era capaz de hacer un escudo que podía resistir cualquier tipo de ataque e impedía el paso a cualquier ser, mágico o no. Este artefacto fue llamado manámina, y fue ubicado en la punta más alta del colegio para que su escudo se expandiera a todos los extremos de este y tenía como finalidad proteger al lugar en caso de que algún ataque a gran escala sucediese. Se hizo otra manámina para el castillo para cumplir el mismo propósito, y ambos eran activados manualmente, con el líder de cada lugar activándolo con un largo hechizo junto a una concentración alta de magia en sí.
Cuatro años más tarde, Idowin sufriría una herida de muerte tras haber hecho un hechizo de extremo peligro. Para dirigir el colegio dejó al segundo mejor mago de este, Layvir Tarik. Así, cada vez que el actual líder del colegio fuera a pasar a otra vida se dejaría al segundo con mejor manejo de la magia para que protegiera y liderara al colegio.