29/03/2024
*UNA MADRUGADA. UNA RESPONSABILIDAD. UNA TAREA. UNA FUNCIÓN*
7:30 de la mañana, empezando con un buen calentamiento de los músculos y los ánimos para empezar a montar telones, luces y escenografía… Antes de eso, apartar parte de la semana santa para poder ensayar y justo en esos sacrificios uno se pregunta: ¿Cuántos en el mundo hicieron lo mismo? ¿Cuántos en nuestro país? ¿Cuántos en nuestra ciudad, en nuestro barrio? La última pregunta aterra; en un miércoles santo en el que las calles estaban desoladas y la cultura vacacional había desalojado una parte de la ciudad para el paseo y la otra se encontraba pegada a sus sábanas... ahí estábamos nosotros, en el medio de esa semana santa con la idea en la cabeza de celebrar el día mundial del teatro, fecha que intentaron celebrar en Bucaramanga antes de la semana santa, porque no les cabía en la mente que un miércoles santo se pudiese hacer algo, casi un sacrilegio. Aparecimos nosotros, moviéndonos por las redes —porque no hubo cuenta del correo para anunciarlo— pidiéndoles a las personas que nos regalasen unos minutos de su tiempo y conociesen la Escuela Normal Superior de Bucaramanga, con unos jardines verdes, limpios y sin olores extraños. El auditorio nos acogió y se prestó para que pudiésemos hacer lo impensable: convertirlo en el escenario perfecto y elevarlo a ser uno de los tantos escenarios en los que se celebra el 27 de marzo, día especial para cualquiera que comprenda que hacer arte no es hacer plata. La función no defraudó a nadie, porque sentimos un público que salió de su celular, de sus ocasionales problemas para transportarse a un argumento sencillo pero impactante como lo es, por ejemplo, la crónica sobre el origen de dos tipos de fuego; también, la historia de uno de los tantos que buscan un edificio alto para volar sin alas; y no podía faltar, la historia de cómo alguien quiere vender una mula, y con esas historias tan únicas pero tan universales, fuimos la primera vez de personas que nunca habían conocido el teatro —a pesar de los miles de millones que invertimos en este país disque en "cultura"—. A las 9 de la noche, estábamos terminando nuestra labor, sintiendo finalmente la satisfacción de haber hecho teatro para la comunidad, y con el corazón lleno de aplausos y admiración. Se cerró el telón, para pronto volver a abrirse en algún lugar donde se necesite. ¡Muchas gracias a quienes nos acompañaron!
A.M.C.