27/09/2023
EL VECINO
Gabriel tenía 25 años, vivía solo en un apartamento promedio en la ciudad, era poco lo que podía permitirse pero era suficiente para vivir y salir adelante. Una noche escuchó gritos e impactos de puñetazos, él estaba preocupado porque desde que se había mudado a ese lugar era el único inquilino de ese piso. Justo a las 12 de la noche alguien tocó la puerta de su apartamento y muy extrañado fue a abrir. Frente a él se encontraba una mujer muy blanca, se veía cansada y tenía un gran golpe en el ojo que le generó un hematoma bastante feo, ella le preguntó si podía quedarse con él, pues su marido le había golpeado y a la mañana siguiente su familia la iría a recoger.
Él no se negó, la hizo pasar y acomodó el sofá para que ella pudiera descansar cómodamente, era lo único que podía ofrecerle y ella no se quejó, solo le agradeció ese pequeño gesto y se fue a acostar. Al día siguiente, cuando Gabriel iba a hacer el desayuno para ambos, notó que la sábana que le había dado a la señora estaba doblada delicadamente y la mujer ya no estaba. No se extrañó, quizás la familia la había buscado muy temprano y ahora ella estaría denunciando a su esposo, sin embargo, ella volvió a aparecer a las 12 de la noche más golpeada que el día anterior.
Todo eso se repitió por una semana completa y ya el chico estaba angustiado, la mujer no le decía nada de su marido, solo se dedicaba a negarse hablar y a descansar en su sofá. La noche anterior los gritos desesperados de la mujer y el estado crítico en el que llegó lo hicieron. pensar que pronto el esposo la iba a matar, así que bajó hasta la oficina de seguridad.
Grande fue su sorpresa cuando los vigilantes y vecinos le dijeron que lo que decía era imposible, que esa mujer no podía quedarse en su habitación. Ella había mu**to hace más de un año, su esposo la había asesinado.