07/09/2026
Rediseñar una marca con casi 80 años siempre nos dará nervios y emoción. Y creemos que debería darlos.
Por eso no empezamos diseñando. Empezamos entendiendo qué había que conservar, qué ya no representaba a El Cometa y qué podía llevar la marca hacia adelante sin borrar su historia.
Hicimos benchmark local y global, hablamos con otros diseñadores, con consumidores actuales y con quienes imaginamos como sus próximos comensales. Miramos la categoría, pero también miramos fuera de ella.
Encontramos muchas tendencias. Una de ellas, la estética artesanal y de trazos a mano, está en todas partes. Podíamos seguirla. Preferimos no hacerlo. No porque esté mal, sino porque no queríamos que la marca naciera con fecha de vencimiento.
Entonces tomamos decisiones más difíciles: simplificar, construir códigos propios, darle más fuerza al nombre, hacer que el sistema funcionara en una caja, una fachada, un vaso, una camiseta o una foto de producto. Y, sobre todo, lograr que una marca de 1948 no se sintiera vieja ni disfrazada de joven.
No queríamos cambiar El Cometa por cambiarlo.
Queríamos que se reconociera más, que tuviera más carácter.
Y que pudiera seguir siendo relevante muchos años más.
Venga y pruebe algo “de otro mundo”.