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16/08/2026

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14/08/2026
La mente también necesita defensa.Pablo no presenta la vida cristiana como algo que implique abandonar la mente. Al cont...
10/08/2026

La mente también necesita defensa.

Pablo no presenta la vida cristiana como algo que implique abandonar la mente. Al contrario: nos invita a “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5).

No todo pensamiento merece entrar.
No toda idea merece quedarse.
No toda voz merece ser escuchada.

Una mente sin discernimiento se vuelve territorio abierto: cualquier temor, mentira, deseo, ideología o enseñanza puede colarse y empezar a gobernar.

Por eso Efesios 6:17 habla del yelmo de la salvación. La salvación transforma también lo que pensamos, creemos y permitimos que gobierne nuestra mente.

No se trata de dejar de pensar. Se trata de aprender a pensar bajo el señorío de Cristo.

¿Qué estás dejando entrar en tu mente sin examinarlo?

02/08/2026

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01/08/2026

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26/07/2026

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22/07/2026

Esta generación ha convertido al "yo" en el centro de todo. La cultura repite constantemente: "escucha tu corazón", "sé fiel a ti misma", "haz lo que te haga feliz", "nadie puede decirte cómo vivir". Sin embargo, el llamado de Cristo va exactamente en la dirección opuesta.

Jesús declaró:

📖 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
Mateo 16:24

Observa cuidadosamente el orden. Primero, venir en pos de Cristo. Después, negarse a sí misma. Luego, tomar la cruz. Finalmente, seguirle. El discipulado bíblico nunca comienza con la exaltación del hombre, sino con la rendición total ante Cristo.

Negarse a sí misma no significa despreciar el cuerpo, anular la personalidad o vivir en una constante tristeza. Tampoco significa que una mujer no tenga valor. Al contrario, nuestro valor descansa precisamente en haber sido creadas a imagen de Dios y redimidas por la sangre de Cristo. Negarse a sí misma significa renunciar al derecho de ser la autoridad final sobre la propia vida. Es reconocer que Cristo tiene el señorío absoluto.

Por eso Pablo escribió:

📖 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Gálatas 2:20

El "yo" que gobierna murió con Cristo. La vida cristiana no consiste en mejorar el viejo corazón, sino en vivir sometidas al Rey que ahora habita en nosotras.

Negarte a ti misma significa decir "no" a tus deseos cuando contradicen la Palabra de Dios. Significa perdonar cuando tu carne quiere guardar rencor. Significa permanecer fiel cuando las emociones te invitan a abandonar. Significa obedecer aunque cueste. Significa amar cuando no recibes nada a cambio. Significa sujetar tus pensamientos, tus palabras y tus decisiones al señorío de Cristo.

Jesús incluso añadió una advertencia solemne:

📖 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
Mateo 16:25

¡Qué paradoja tan gloriosa! El mundo promete que encontrarás tu identidad viviendo para ti misma; Cristo promete que la encontrarás únicamente cuando dejes de vivir para ti y vivas para Él.

Este principio atraviesa todo el Nuevo Testamento. Pablo exhorta:

📖 Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
2 Corintios 5:15

La pregunta ya no es: "¿Qué quiero hacer con mi vida?", sino: "¿Qué quiere Cristo de mí?". Ya no es: "¿Qué me hace sentir realizada?", sino: "¿Qué glorifica a mi Salvador?".

Hermana, una de las mayores evidencias de madurez espiritual no es cuánto conocimiento bíblico posees, sino cuánto ha disminuido el gobierno de tu propio yo. Cada vez que decides obedecer a Cristo por encima de tus emociones, tus preferencias o tus planes, estás viviendo el verdadero significado de negarte a ti misma.

Y la mayor motivación para hacerlo no es el miedo ni la obligación, sino contemplar a Aquel que primero se entregó por nosotras. Cristo no nos pide una entrega que Él no haya demostrado primero. Él dejó la gloria, tomó forma de siervo, obedeció hasta la muerte y murió en una cruz para reconciliarnos con Dios. Quien contempla semejante amor comprende que no existe mejor vida que rendirse completamente al Señor.

Quizá la pregunta que cada una de nosotras necesita hacerse hoy no es cuánto estamos haciendo para Dios, sino cuánto de nuestro "yo" seguimos defendiendo frente al gobierno de Cristo. Porque seguir a Jesús siempre implicará que alguien deje de ocupar el trono... y ese alguien somos nosotras.

¿En qué área de tu vida has descubierto que el Señor te está llamando a negarte a ti misma para seguirle con mayor fidelidad?

En la actualidad la palabra sumisión suele provocar rechazo. El mundo la presenta como sinónimo de opresión, debilidad o...
21/07/2026

En la actualidad la palabra sumisión suele provocar rechazo. El mundo la presenta como sinónimo de opresión, debilidad o falta de valor. Sin embargo, la Palabra de Dios revela algo completamente distinto: la sumisión bíblica es hermosa porque refleja confianza en el Señor y exalta el evangelio de Cristo.

El llamado de Dios para la esposa no nace de una cultura antigua ni de una tradición humana, sino del orden creado por Él desde el principio. El apóstol Pablo escribe:

📖 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Efesios 5:22-24

Observa cuidadosamente que Pablo no fundamenta este mandato en la capacidad del esposo, sino en la relación entre Cristo y Su Iglesia. La comparación principal no es entre un hombre y una mujer, sino entre el Salvador y Su pueblo redimido. La esposa creyente, al sujetarse voluntariamente al liderazgo de su esposo, está representando una realidad mucho más grande: la respuesta de la Iglesia a su Señor.

Esto significa que la sumisión no es, en primer lugar, un acto dirigido al esposo, sino un acto de adoración hacia Cristo. Por eso Pablo dice: "como al Señor". La motivación no es que el esposo sea perfecto, sino que Cristo sí lo es.

Pedro también enseña esta verdad cuando escribe:

📖 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa.
1 Pedro 3:1-2

La belleza de la sumisión bíblica no está en una personalidad pasiva ni en guardar silencio por miedo. Está en una mujer cuyo corazón descansa en la soberanía de Dios y cuya conducta se convierte en un poderoso testimonio del evangelio.

El ejemplo supremo sigue siendo Cristo. Aunque este pasaje habla específicamente de las esposas, el modelo perfecto de sumisión siempre es Jesús. Él nunca fue inferior al Padre en esencia, pero se sometió voluntariamente a Su voluntad para cumplir la obra de la redención.

📖 Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Filipenses 2:8

La sumisión de Cristo no disminuyó Su gloria; la manifestó. De igual manera, la sumisión bíblica no disminuye el valor de una mujer. Su identidad no descansa en ejercer autoridad, sino en pertenecer a Cristo. Una mujer puede ser inteligente, preparada, capaz y sabia, y al mismo tiempo abrazar con gozo el diseño de Dios para el matrimonio.

El problema es que nuestro corazón pecaminoso resiste cualquier autoridad. Desde la caída, el ser humano desea gobernarse a sí mismo. Por eso la lucha contra la sumisión no comienza en el matrimonio; comienza en el corazón que no quiere rendirse completamente al Señor.

Pero el evangelio transforma esa rebeldía. Cuando comprendemos que Cristo se entregó por nosotras, que derramó Su sangre para reconciliarnos con Dios y que reina con perfecta sabiduría y amor, también aprendemos a confiar en que Sus mandamientos siempre son buenos. Incluso aquellos que nuestra cultura rechaza.

Hermana, la verdadera belleza no consiste en defender tu independencia a cualquier costo, sino en reflejar el carácter de Cristo. Una mujer que se somete al diseño de Dios proclama con su vida que la sabiduría divina es mejor que las ideas del mundo. Su mansedumbre no nace de debilidad, sino de una fe profunda en Aquel que gobierna todas las cosas con justicia y amor.

La sumisión bíblica nunca separa a la esposa de Cristo; al contrario, la acerca más a Él, porque cada acto de obediencia es una oportunidad para mostrar que Él merece toda nuestra confianza.

Al contemplar el ejemplo de Cristo y el hermoso diseño de Dios para el matrimonio, ¿qué aspecto de esta verdad ha desafiado más tu manera de pensar o de vivir?

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19/07/2026

1° cena de parejas en nuestra iglesia, con la guía del pastor invitado Sergio Hernández para discutir "La sexualidad dentro del matrimonio "

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