11/04/2026
En la historia de la humanidad ha sido muy fácil borrar historias, espacios y afectos. Sin embargo, pese al afán de muchos poderosos por esconder y condenar al olvido su obra, el poeta Candelario Obeso —el primero en escribir sobre temáticas negras en Latinoamérica— ha permanecido. Quizá porque, además de poeta, fue profesor, militar, diplomático e incluso traductor.
No obstante, aunque lo anterior habla de sus capacidades y audacias, me atrevo a decir que Candelario Obeso logró fulminar la peste más grande de la humanidad —el olvido— gracias a su sensibilidad y a su don de gente, que dejó huella en quienes lo rodearon. Amigos que, con afecto y admiración, procuraron enaltecer su obra, como El Indio Uribe y Antonio José Restrepo.
Y nosotros, que antes que compañeros de trabajo hemos sido amigos —compartiendo vulnerabilidades, entusiasmos e ideas—, interpelados por las contundentes palabras de Obeso y movidos por el impulso de llevar a escena su vida y obra, empezamos a soñar con este proceso llamado “Candelario”.
Un proceso que nos puso de frente con muchas de nuestras realidades, incentivándonos a trabajar para mitigar algunas de las violencias que, como afrodescendientes y clase trabajadora, hemos vivido. Más que sacar una obra adelante, le apostamos a impulsar jornadas pedagógicas que pusieran al alcance de los jóvenes la obra del escritor.
También es necesario nombrar las manos que hicieron posible y amena esta aventura: el profe Máximo Alemán, la tía Marlys, el maestro Gilberto Márquez, la maestra Edilma, Estefanía Sáenz, Prisciliano Larios, Dagoberto Arteaga, Marta Rocha, Alejandra Cabezas, Chande Nuestra Identidad, Fundacion Nacer IPS, Danza de Indios Malibues e IED Pijiño del Carmen. Porque el teatro solo existe cuando varios afectos deciden trabajar juntos.
Este proyecto se realizó gracias a la Beca de Creación de Teatro Calle del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.