19/06/2026
GESTIÓN CREATIVA
No sé pulsar las cuerdas de un instrumento ni entonar con precisión una canción. Sin embargo, he dedicado mi oficio a escuchar las músicas invisibles que habitan en los otros. Desde la palabra escrita, desde la improvisación que emerge en el acontecimiento escénico, he acompañado a intérpretes en la búsqueda de su propia sonoridad interior.
Tocar el alma del actor, provocar la vibración de una memoria, de una emoción o de un deseo oculto, también es una forma de hacer música. Cada gesto descubierto, cada silencio revelado y cada presencia que encuentra su resonancia ante los espectadores constituye una partitura viva.
La gestión creativa, entonces, no consiste únicamente en organizar recursos o dirigir procesos; es el arte de afinar sensibilidades, de escuchar lo que aún no tiene nombre y de crear las condiciones para que otros puedan sonar. Porque cuando un intérprete encuentra la frecuencia profunda de su existencia en la escena, el espectáculo deja de ser representación y se convierte en un acto poético de revelación.
Director de
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