29/05/2026
Entrevista para el Catholic Herald en 1978, poco antes de convertirse en Primera Ministra. Esta frase resume el desprecio de Margareth Thatcher por las causas estructurales de la desigualdad (falta de acceso a educación, crisis industriales, herencia socioeconómica). Al tildar la pobreza de "defecto de personalidad", Thatcher eliminó cualquier responsabilidad ética del Gobierno para con los ciudadanos vulnerables, sentando las bases morales para los recortes masivos que devastaron comunidades mineras e industriales enteras.