20/07/2023
🌍📚💭 ¡Descubre el pasado para comprender el presente y forjar el futuro! 💡🔍
En el Centro de Historia de Anolaima, sabemos que la celebración del Día de la Independencia de Colombia va más allá de simples momentos de conmemoración. Es una oportunidad para encontrarnos, reflexionar y cuestionar nuestro pasado, en busca de respuestas y un mayor entendimiento de nuestra identidad como pueblo.
David Lowenthal, reconocido historiador británico, nos dice que el pasado puede ser como un país extraño, al cual podemos acceder a través de la introspección y el análisis de las huellas que dejó en nuestras vidas y culturas. Nuestro pasado puede ser tanto familiar como desconocido, y cada visita a este "país extraño" nos brinda la oportunidad de aprender, cuestionar nuestras percepciones y creencias, y obtener una comprensión más profunda de quiénes somos en la actualidad.
Eduardo Galeano, en su libro "De los abrazos", nos enseña que recordar implica volver a pasar por el corazón, pero también nos recuerda que para recordar es necesario haber olvidado. En ese orden, recordemos y reflexionemos sobre los acontecimientos que marcaron nuestro pasado común y que nos convocan a celebrar y recordar en este día de la independencia.
Es importante reconocer que a veces la narrativa que rodea estos sucesos históricos puede estar sesgada. Por ejemplo, la creencia de que Colombia tuvo dos independencias, el 20 de julio de 1810 y el 7 de agosto de 1819. Sin embargo, la independencia fue un proceso, y estas fechas conmemoran hitos fundamentales en ese camino hacia la autonomía y la construcción de la nación.
También es crucial desafiar las suposiciones y mitos que existen en torno a estos eventos. Por ejemplo, entender que España no estaba realmente enfocada en sus colonias americanas durante ese periodo, debido al vacío político causado por la invasión napoleónica. Además, el pueblo neogranadino no tenía pleno conocimiento de la situación en España, a diferencia de los criollos ilustrados que estaban al tanto de los acontecimientos europeos y tenían una visión histórica y global.
Al analizar los sucesos del 20 de julio de 1810, es importante desmitificar la idea de que la revuelta fue simplemente una discusión por el florero de José González Llorente. Fue un día planeado cuidadosamente por los criollos, quienes aprovecharon la visita de un comisionado español para alzar los ánimos y buscar un cambio en el gobierno local.
Es fundamental comprender que la independencia de Colombia no se logró de forma absoluta en esas fechas, sino que se estableció una autonomía formal el 21 de julio de 1810, basada en el derecho de autogobierno mediante una Constitución y la voluntad de seguir siendo parte del imperio español bajo ciertas condiciones.
Después del 20 de julio, el territorio vivió días y meses de agitación, con desacuerdos entre las provincias y disputas sobre la soberanía y la representatividad de los poderes provinciales. La independencia total y la consolidación de la nación colombiana se lograron más adelante, con la victoria en la Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819, liderada por Simón Bolívar.
Es esencial reconocer que los próceres de la independencia no fueron personajes estáticos y perfectos, sino seres humanos con cambios de opinión, ideales y motivaciones personales. Algunos criollos no sentían afinidad por los indígenas o los esclavos, y sus acciones estaban motivadas por intereses individuales más que por el bien común. Es por eso que algunos pueblos indígenas prefirieron apoyar a la corona española, temiendo un futuro aún más difícil bajo el gobierno de los criollos.
En Anolaima, debemos comprender nuestra relación con el pasado del territorio. Imaginemos a nuestro pueblo como un paciente con Alzheimer, carente de memoria y desconectado de sus raíces. Sin un conocimiento claro de nuestro pasado, nos moveremos sin rumbo y nos resultará difícil trazar un camino hacia el futuro.
Por eso, es fundamental explorar nuestra historia y las historias de nuestra tierra. La memoria, la cultura y la identidad son pilares esenciales que debemos cultivar y transmitir. Nuestra existencia y dignidad están arraigadas en la gratitud hacia nuestros ancestros y en la preservación de nuestro patrimonio.
El pasado no se limita a eventos aislados o héroes individuales, sino que se construye a partir de interrelaciones, conexiones y procesos. Al comprender estas interrelaciones, daremos un mayor sentido a nuestro presente, pues comprenderemos que el hoy es el resultado del ayer, y que el mañana será el fruto de nuestro presente.
En el Centro de Historia de Anolaima, invitamos a todos a reflexionar sobre nuestra relación y entendimiento del pasado. Desaprender viejas narrativas, desafiar supuestos y buscar una comprensión más completa de nuestra historia colectiva. Solo a través de este viaje al pasado podremos forjar un futuro más enriquecedor y significativo para nuestra comunidad. ¡Celebremos nuestra independencia recordando y reconociendo nuestro pasado común! 🇨🇴💫🔍